
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha anunciado este jueves la liberación de cinco ciudadanos libaneses detenidos en el sur del país, actualmente ocupado por el Ejército israelí, en una muestra de buena voluntad de cara a las negociaciones que mantienen ambos países para el fin de las hostilidades, incluyendo el desarme del partido-milicia Hezbolá.
"Se decidió liberar a cinco ciudadanos libaneses que estaban detenidos en áreas bajo control de las Fuerzas de Defensa de Israel en el sur de Líbano", ha indicado la oficina del primer ministro israelí en un comunicado difundido en redes sociales en el que detalla que tras ser interrogados "quedó claro que son civiles que no son miembros de una organización terrorista".
"No estaban involucrados en terrorismo y no hay motivo para continuar manteniéndolos en Israel", ha explicado la oficina de Netanyahu, que encuadra este paso en "parte de las negociaciones con Líbano".
En este contexto, ha valorado los esfuerzos conjuntos con Líbano para "localizar y repatriar los cuerpos de los líderes de la comunidad judía en Líbano, (...) secuestrados y asesinados por organizaciones terroristas a mediados de la década de 1980".
De esta forma, Netanyahu ha reivindicado las "numerosas operaciones para localizarlos, tanto por parte de Líbano como de Israel, incluidas operaciones de campo".
Medios israelíes han informado durante el día del inicio del proceso para poner en libertad a los presos detenidos, que han sido entregados al Ejército libanés, con mediación del Comité Internacional de la Cruz Roja. El primer liberado ha sido identificado como Malek Ghazi.
Este paso es el primero de este tipo entre Israel y Líbano desde que estalló una nueva guerra el pasado mes de marzo, a la luz del ataque sorpresa de Estados Unidos e Israel contra Irán, que acabó con la vida del líder supremo iraní Alí Jamenei, cuya muerte desencadenó ataques de Hezbolá contra territorio israelí.
Beirut y Tel Aviv alcanzaron el 26 de junio un principio de acuerdo con la mediación de Estados Unidos que sentaba las bases para un alto el fuego permanente al conflicto. El pacto incluye el restablecimiento de la soberanía libanesa en el sur del país, pero también el desarme de Hezbolá, cuestión que el grupo ha rechazado de pleno.




