
La Junta de Turismo de Nepal ha confirmado este domingo que los tres españoles que permanecían desaparecidos tras la riada del pasado miércoles en el distrito de Rasuwa han sido localizados y están en contacto con las autoridades.
El proceso de encontrar a estos tres ciudadanos de España se ha producido de forma escalonada a lo largo del fin de semana. El viernes se localizó al primero de los tres compatriotas; el sábado, a un segundo. Este domingo, la actualización de la tarde del organismo turístico nepalí ha incluido a los tres españoles en la lista de “localizados y en contacto”, junto a un ciudadano belga y otro estadounidense.
El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, mantiene “plenamente movilizadas” a las legaciones diplomáticas en la región. Durante la tarde del sábado, fuentes de su ministerio todavía apuntaban que dos compatriotas seguían en paradero desconocido.

Un desastre con casi 3.000 desaparecidos y más de 750 muertos
La gran riada de Rasuwa, desencadenada por el colapso de una gran masa de hielo en un glaciar nepalí, ha arrasado poblaciones e infraestructuras a lo largo del río Bhote Koshi y el condado de Gyirong, en el Tíbet. El balance de víctimas mortales asciende, por el momento, a 750 muertos (734 en Nepal y 16 en el lado chino), si bien hay casi 3.000 personas todavía en paradero desconocido entre ambos territorios.
De ese total de desaparecidos, 591 son extranjeros, según el último recuento de la Junta de Turismo nepalí. Las autoridades de Nepal y China los contabilizan de forma separada al no disponer de un mecanismo transfronterizo unificado. Con todo, más de 4.400 personas han sido puestas a salvo desde el inicio de las operaciones, entre ellas 184 turistas extranjeros. La destrucción de puentes y carreteras ha dificultado los accesos desde el primer momento, y las labores de búsqueda se vieron interrumpidas temporalmente por la lluvia y la niebla.
Los equipos sobre el terreno se enfrentan ahora al endurecimiento del lodo. Uno de los focos más urgentes es el rescate de más de 100 trabajadores atrapados en los túneles de la central hidroeléctrica Trishuli 3A, donde el ejército nepalí emplea equipos de perforación.
Todos los ojos puestos en la zona del desastre
Nepal ha declarado la zona en estado de desastre durante tres meses y mantiene desplegados entre 10.000 y 15.000 efectivos. El Gobierno nepalí ha pedido ayuda internacional urgente en materia forense y técnica para gestionar el colapso de las morgues. Los expertos han descartado el riesgo de una nueva rotura repentina de la represa natural formada por el desprendimiento de lodo y rocas: el agua circula ya de forma fluida, aunque la vigilancia sobre la zona continúa.
Desde el plano internacional, la ONU ha liberado 1,7 millones de euros en ayuda de urgencia y la OMS se ha movilizado para alertar de que 10.000 familias se encuentran en necesidad urgente. Por su parte, organismos como la OIM y Save the Children se han sumado a la asistencia enviada por Estados Unidos e India. El primer ministro chino, Li Qiang, también se ha desplazado al Tíbet enviado por el presidente Xi Jinping.