En algunas ocasiones, los gatos pueden orinar o defecar afuera del arenero, una conducta que muchos dueños interpretan como mal comportamiento y por la que deciden castigarlos. Sin embargo, la experta en conducta felina Mireia Berenguer advirtió que puede ser un indicio de un problema físico.

Según explicó la especialista, cuando un gato hace sus necesidades fuera del arenero, la primera medida no debe ser retarlo ni cambiar inmediatamente la bandeja. “Lo primero es acudir al veterinario para descartar un problema físico”, aseguró Berenguer.

Por qué un gato puede dejar de usar el arenero

En ese sentido, Berenguer señaló que algunas conductas que parecen tener un origen comportamental pueden estar relacionadas con problemas médicos. Por ejemplo, hacer pis fuera del arenero podría deberse a una infección urinaria, dolor o molestias al momento de orinar.

Que un gato no utilice el arenero podría reflejar un problema de salud. (Imagen ilustrativa generada con IA)
Que un gato no utilice el arenero podría reflejar un problema de salud. (Imagen ilustrativa generada con IA)

Cuando el gato relaciona el arenero con una experiencia incómoda o dolorosa, puede evitarlo y hacer sus necesidades en la cama, el sillón, la alfombra o el piso. Por eso, antes de retarlo o realizar cambios en su entorno, es importante llevarlo al veterinario.

Una vez descartada cualquier enfermedad, se pueden evaluar distintos factores vinculados con el ambiente. Entre los más comunes se encuentran:

  • Un arenero sucio o con olores intensos.
  • Una bandeja demasiado pequeña o de difícil acceso.
  • Un cambio en el tipo de piedritas.
  • Una ubicación ruidosa o con mucho movimiento.
  • La llegada de otra mascota o persona al hogar.
  • Conflictos con otros gatos que utilizan el mismo espacio.
  • Situaciones de miedo, estrés o inseguridad.

Qué hacer si el problema no tiene una causa física

En caso de que el problema no tenga una causa física, Berenguer remarcó que cada caso debe analizarse de manera individual, porque no todos los gatos reaccionan de la misma forma ante los cambios. Por eso, se debe observar su entorno y determinar qué situación podría estar provocando la conducta.

Generalmente, lo más conveniente es mantener el arenero limpio, colocarlo en un lugar tranquilo y ofrecer uno para cada gato. Además, es importante evitar cambios bruscos en el tipo de piedritas y garantizar que el felino pueda entrar y salir sin sentirse acorralado.

Si no se trata de un problema físico, podría estar vinculado con las condiciones del arenero. (Imagen ilustrativa generada con IA)
Si no se trata de un problema físico, podría estar vinculado con las condiciones del arenero. (Imagen ilustrativa generada con IA)

De esta manera, lejos de ser un capricho, que un gato haga sus necesidades afuera del arenero es una señal a la que conviene prestar atención. Primero se deben descartar posibles enfermedades y, después, revisar las condiciones de su entorno.