El canciller alemán Friedrich Merz acusó este miércoles a Alternativa para Alemania (AfD) de perseguir una ”limpieza étnica" a través de su política antiinmigración, en un enfrentamiento directo con la colíder del partido, Alice Weidel, durante una sesión parlamentaria en Berlín.
La intervención de Merz se produjo tres días después de que la AfD lograra una victoria electoral en Sajonia-Anhalt, donde se impuso con el 43,8% de los votos frente al 17,2% obtenido por la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el peor resultado histórico de los democristianos en la región.
La derrota electoral renovó la presión sobre el mandatario, cuyo respaldo en las encuestas se encuentra en mínimos desde su asunción. “Si lo que aquí se defiende, a saber, la ‘remigración’, llegara a hacerse realidad, no sería más que un sinónimo de limpieza étnica basada en el origen y el color de la piel”, declaró, ante la propuesta central de la formación ultraderechista.
El plan de “remigración” forma parte del programa oficial de AfD. Contempla acelerar la salida de solicitantes de asilo rechazados, una medida que alcanzaría incluso a ciudadanos ucranianos residentes en Alemania. Incluye también incentivos para la salida voluntaria de esas personas y la creación de clases segregadas para hijos de refugiados.
De concretarse ese plan, “el sector artesanal en Alemania dejaría de funcionar, ninguna residencia de ancianos podría seguir funcionando, ningún hospital del país podría funcionar”, advirtió el canciller.
Weidel rechazó los señalamientos. “Hay más de un millón de refugiados cuya solicitud de asilo ha sido rechazada más de una vez. ¿Qué hacen todavía aquí? ¡Deberían ser expulsados!”, planteó. La dirigente remarcó que el país ocupa el segundo lugar mundial en recepción de refugiados, con 2,7 millones, detrás de Colombia, y celebró el triunfo de su partido: “La gente exige por fin un giro político. Se terminó la alianza entre conservadores y socialdemócratas”.
El diputado de la AfD Bernd Baumann rechazó la comparación planteada por Merz. Según explicó, el concepto de “remigración” que defiende su partido se limita a “la expulsión sistemática, conforme a la ley, de todos los extranjeros obligados a abandonar el país; nada más”. Calificó la acusación del canciller como “un intento desesperado y sórdido de mantener un ‘cortafuegos’ mediante una demonización fabricada”.
El cruce abarcó además la política energética. Weidel afirmó que Alemania pierde 12.000 empleos industriales al mes y reclamó recuperar “el gas barato de Rusia” que llega por gasoducto, además de acusar al Gobierno de no haber reaccionado ante la voladura de los gasoductos Nord Stream. Merz reconoció “errores” pasados en materia energética, aunque acusó a la formación ultraderechista de alinearse con Moscú incluso después del ataque con drones contra un aeropuerto alemán ocurrido el mes pasado, que atribuyó a Rusia, algo que el Kremlin niega.
El jefe de Gobierno reprochó a Weidel que no dedicara palabra alguna a la resistencia de Ucrania frente a la invasión rusa. La dirigente, en cambio, planteó tomar como referencia el rumbo adoptado por la administración de Donald Trump: “Apueste de una vez por las negociaciones de paz, como hacen los Estados Unidos”. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, describió a la AfD como una formación dispuesta a entregar el país a Moscú y advirtió sobre vínculos “traicioneros” del partido con la extrema derecha.
Merz cerró su intervención al señalar que “no lograron su verdadero objetivo electoral de conseguir la mayoría de los escaños en Sajonia-Anhalt” y que el 56% de los votantes de ese estado no respaldó al partido.
(Con información de EFE y Reuters)

