Meningitis: ¿por qué puede ser tan grave en bebés y niños pequeños?
Buenos Aires, 5 septiembre (NA) -- La meningitis es la inflamación de las membranas que recubren y protegen el cerebro y la médula espinal, mientras que, la mayoría de las causas que producen esta inflamación, son de origen infeccioso y dentro de estas causas infecciosas, las más frecuentes son las
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Buenos Aires, 5 septiembre (NA) -- La meningitis es la inflamación de las membranas que recubren y protegen el cerebro y la médula espinal, mientras que, la mayoría de las causas que producen esta inflamación, son de origen infeccioso y dentro de estas causas infecciosas, las más frecuentes son las infecciones virales y las infecciones bacterianas.
Así lo indicó la Dra. María Lola Vozza (M.P. 30.109/7), médica infectóloga pediatra, en una entrevista con la Agencia Noticias Argentinas en la cual señaló además: “Si comparamos la frecuencia de la meningitis bacteriana aguda en el país con respecto a otras enfermedades infecciosas prevalentes, podríamos decir que su frecuencia no es tan elevada, pero lo más importante de esta enfermedad es la gravedad que representa, el impacto, la alta letalidad y las secuelas que puede dejar”.
“Si bien la meningitis es una enfermedad severa y con elevada mortalidad, contamos con dos herramientas fundamentales para prevenirla y evitar o disminuir sus consecuencias graves: en primer lugar la vacunación como pilar fundamental de prevención, y en segundo lugar la posibilidad de brindar información adecuada a los padres para que conozcan los signos o síntomas de alerta ante los cuales consultar, favoreciendo así el diagnóstico y tratamiento tempranos, mejorando de esta manera el pronóstico de la enfermedad”, dijo.
Además, explicó las diferencias entre los tipos de meningitis (bacteriana y viral): “Dentro de las meningitis virales, la mayoría son causadas por virus que suelen producir cuadros de evolución favorable y autolimitada, es decir, que en general se resuelven sin dejar complicaciones. Sin embargo, hay algunos de ellos, como los virus de la familia herpes, que producen meningitis o meningoencefalitis graves, con posibilidad de complicaciones importantes si no son tratadas a tiempo”.
“Con respecto a las infecciones bacterianas, las principales causas de meningitis son aquellas producidas por las bacterias neumococo, meningococo y Haemophilus influenzae. La característica que tienen estos cuadros, es que suelen ser muy graves, representan emergencias médicas y tienen alto riesgo de fallecimiento o de secuelas posteriores en los pacientes que sobreviven a esta enfermedad”, señaló.
Además, dijo: “En nuestro país tampoco debemos olvidar la meningitis causada por la bacteria de la tuberculosis. La tuberculosis es una enfermedad muy presente en Argentina y, si bien la meningitis por esta causa es menos frecuente que las anteriores, es importante tenerla siempre en cuenta, especialmente porque puede ser grave y su tratamiento precoz es fundamental”.
¿POR QUÉ LA MENINGITIS PUEDE SER TAN GRAVE EN BEBÉS Y NIÑOS PEQUEÑOS?
La Dra. Vozza manifestó: “La meningitis en realidad no respeta edades, se puede presentar a cualquier edad. Sin embargo la mayor frecuencia de casos los encontramos principalmente en niños menores de 5 años, sobre todo en menores de 2 años. Y la mayor incidencia la tenemos en menores de 1 año”.
“Los niños muy pequeños, sobre todo los lactantes menores, se encuentran en una situación en la que ya han perdido de alguna manera la protección relativa que le otorgan los anticuerpos maternos transferidos a través de la placenta, en un momento en el que todavía no han alcanzado a completar sus esquemas de vacunación, lo que les permite generar defensas para protegerse de estas enfermedades”, indicó.
En tanto, añadió: “Por otro lado, su sistema inmunológico no tiene una gran experiencia de contacto con gérmenes como para generar anticuerpos propios suficientes contra la mayoría de los gérmenes que producen enfermedades. Por lo tanto, se encuentran por varios motivos en una situación de mayor vulnerabilidad para la meningitis bacteriana”.
“Además, los signos y síntomas clásicos de la meningitis, que pueden identificarse con mayor facilidad en los niños mayores o adolescentes, pueden ser más inespecíficos o no tan claros en los lactantes menores. Entonces, puede que esto lleve a una consulta o diagnóstico más tardío de la enfermedad, lo que condiciona un retraso en el tratamiento y peor pronóstico”, aseveró.
LOS SIGNOS DE ALERTA QUE DEBEN LLEVAR A UNA CONSULTA MÉDICA URGENTE
La infectóloga pediatra indicó que los signos y síntomas de meningitis que puede presentar un niño y que los papás tienen que tener en cuenta, son “la presencia de fiebre acompañada de dolor de cabeza -que muchas veces puede ser intenso-, vómitos, a veces hay rigidez y dolor de nuca, alteraciones del estado de la conciencia -como por ejemplo somnolencia marcada en comparación a lo habitual en ese paciente- o por el contrario, mayor excitación, mayor irritabilidad o incluso puede alternar entre ambos estados de conciencia”.
Luego, manifestó que otro de los signos que también tiene que hacer pensar en meningitis es la mayor sensibilidad a la luz -una molestia a la presencia de la luz- y es lo que conocemos como fotofobia; y en algunas ocasiones, además, los pacientes pueden presentar convulsiones.
“Estos son todos los signos y síntomas que hay que tener en cuenta, pero en los niños pequeños -principalmente en lactantes- puede ser mucho más difícil reconocerlos porque no necesariamente están presentes. Sí podemos encontrar, y tiene que alertar a los papás, el rechazo del alimento, la presencia de irritabilidad, el decaimiento, un niño que no se despierta para alimentarse en los intervalos en los que suele hacerlo, el llanto persistente. Estos signos acompañados de fiebre tienen que llevar a la consulta urgente de un lactante menor", dijo.
La experta indicó que otro signo que también hay que tener muy en cuenta es la aparición de manchas rojas o rojo violáceas en la piel, que tienen la particularidad de no desaparecer cuando uno las presiona, esto es un signo que puede representar una enfermedad muy grave, la enfermedad por meningococo.
“El meningococo es una de las bacterias que causa meningitis, pero también puede producir una enfermedad diseminada y generalizada muy severa, con la presentación de este signo como una característica particular y con la posibilidad de progresar rápidamente en pocas horas y comprometer seriamente la vida del paciente”, agregó.
¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA MENINGITIS EN UN HOSPITAL?
“Para confirmar el diagnóstico de meningitis en un hospital debemos realizar, además de los estudios generales de rutina para identificar enfermedades infecciosas, una punción lumbar, este es un procedimiento a través del cual se obtiene líquido cefalorraquídeo -que es el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal- con el objetivo de buscar signos inflamatorios compatibles con la enfermedad, y de intentar identificar el germen causal de esta inflamación”, señaló.
Además, añadió: “Clásicamente, el aislamiento y la identificación de las bacterias que producen meningitis se hace a través de los cultivos microbiológicos, pero actualmente además, contamos con métodos de biología molecular, lo que permiten identificar rápidamente virus o bacterias que producen la enfermedad”.
“El diagnóstico temprano es fundamental, ya que no solo es clave para el tratamiento adecuado de la enfermedad, sino que también nos permite aplicar medidas preventivas en los contactos con riesgo de contagio, como antibióticos y/o vacunas según el caso”, manifestó la especialista.
LAS COMPLICACIONES QUE PUEDE DEJAR EN QUIENES SOBREVIVEN
La médica dijo que uno de cada cinco pacientes que sobreviven a la meningitis pueden presentar secuelas: “Dentro de las más comunes o esperadas tenemos la pérdida de la audición, las alteraciones visuales, y los trastornos neurológicos. Estos últimos pueden manifestarse con distintos grados de alteraciones del desarrollo neuromadurativo o del aprendizaje, trastornos de la deambulación, convulsiones, entre otros”.
“Otras secuelas menos conocidas, pero importantes, son los trastornos o secuelas conductuales y/o emocionales. Cada vez más se reconoce más, que aquellos pacientes que presentan meningitis, pueden padecer posteriormente trastornos de déficit de atención e hiperactividad, problemas en la comunicación, cansancio o fatiga fácil, e incluso estados depresivos. Por lo tanto, las secuelas que puede dejar la meningitis pueden ser muy importantes, y es necesario un seguimiento prolongado para poder identificarlas, abordarlas y mejorar así la calidad de vida de los pacientes”, añadió.
Se estima que aproximadamente entre un 16 a un 17% de los pacientes que sufren meningitis pueden fallecer por esta causa, aseveró a la vez que dijo: “Las principales bacterias que producen meningitis son el meningococo, el neumococo y el Haemophilus influenzae. Para estos tres gérmenes contamos con vacunas disponibles que ayudan a proteger a nuestros niños, ya que previenen la mayoría de las infecciones invasivas graves producidas por ellos”.
“Afortunadamente, el Calendario Nacional de Vacunación de Argentina incluye la vacuna que protege contra haemophilus influenzae tipo b, una vacuna que protege contra 20 serotipos de neumococo y una vacuna que protege contra cuatro de los cinco tipos más frecuentes de meningococo”, expresó la Dra. Vozza y dijo que a los tipos o serogrupos de meningococo para los cuales protege la vacuna son el A, C, Y y W135 y que existe un quinto grupo frecuente en Argentina, el meningococo B, para el cual también hay una vacuna que puede colocarse de manera adicional a las del calendario.
“Los esquemas de estas vacunas requieren de una serie primaria, que consta de dos o tres dosis según la vacuna, aplicadas durante los primeros 6 meses de vida; y una dosis de refuerzo posterior después del año. En el caso de meningococo y de la vacuna incorporada en calendario MenACWY, se aplica en la adolescencia una dosis adicional”, culminó.
Agencia NA



