
Un paciente de 72 años fue sometido a una compleja cirugía oncológica mediante una técnica mínimamente invasiva que permitió tratar, en una sola intervención, tumores localizados en el uréter derecho y la vejiga.
La operación fue realizada por especialistas del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins y constituye la primera intervención de estas características desarrollada por el Servicio de Urología Especializada de dicho establecimiento.
El diagnóstico reveló una enfermedad que comprometía distintas estructuras del aparato urinario. Los médicos identificaron una neoplasia en el uréter derecho y otra de carácter músculo invasivo en la vejiga, además de una afectación que comprometía el funcionamiento renal. Ante este escenario, el equipo multidisciplinario optó por una estrategia quirúrgica integral para retirar los tejidos afectados y posteriormente restablecer el tránsito de la orina.

El procedimiento incluyó una nefroureterectomía, una cistoprostatectomía radical y la reconstrucción de la vía urinaria. Durante la intervención se retiraron el riñón derecho, el uréter comprometido, la vejiga, la próstata y las vesículas seminales. Posteriormente, los especialistas utilizaron una porción del intestino para crear una nueva vía que permitiera la eliminación de la orina.
Uno de los aspectos más relevantes fue el abordaje laparoscópico. A diferencia de una operación convencional, que habría requerido una incisión de mayor tamaño, los cirujanos efectuaron pequeñas aperturas de aproximadamente un centímetro para introducir el instrumental especializado. También realizaron una incisión adicional, de menor extensión, destinada a completar la reconstrucción urinaria.
Según explicó el doctor Mariano Cuentas Jara, jefe del Departamento de Urología del Hospital Rebagliati, esta alternativa permite disminuir el impacto quirúrgico y favorecer una recuperación más rápida. En este caso, la evolución del paciente fue favorable desde los primeros días posteriores al procedimiento.
José Díaz comenzó a ingerir alimentos aproximadamente 72 horas después de la operación. Su recuperación también permitió que se levantara, permaneciera sentado y empezara a caminar progresivamente. Tras comprobar su evolución clínica, los médicos determinaron su alta hospitalaria para continuar con el proceso de recuperación en su domicilio.
El paciente contó que los primeros indicios de la enfermedad aparecieron hace dos años, cuando observó sangre en la orina. A partir de entonces pasó por diferentes evaluaciones, entre ellas tomografías y cistoscopias, que permitieron determinar la ubicación y extensión de las lesiones.

“Estoy convencido de que estoy en las mejores manos, con médicos especializados y capacitados. Me siento tranquilo y agradecido por la atención brindada por el equipo de salud”, manifestó Díaz.
El doctor José Antonio Arauzo Agüero, jefe del Servicio de Urología Especializada, explicó que esta unidad atiende casos de cáncer de las vías urinarias y patologías que requieren procedimientos reconstructivos de elevada complejidad. Precisó que este tipo de intervención puede efectuarse mediante cirugía convencional o laparoscópica, de acuerdo con las características de cada paciente.
La experiencia obtenida con esta operación refuerza la capacidad del establecimiento para desarrollar tratamientos oncológicos complejos mediante técnicas de menor invasividad. Asimismo, evidencia la participación coordinada de profesionales especializados en distintas áreas para abordar enfermedades que comprometen simultáneamente varios órganos del sistema urinario.




