Matías Armani es un albañil argentino ejerciendo en España, con más de 20 años de experiencia. El hombre contó que se instaló en Marbella, tiró currículums en distintos lados y en solo dos días recibió llamados de 10 empresas interesadas en contratarlo.
Armani, que ya conocía la ciudad por viajes anteriores, decidió probar suerte en el mercado laboral español. Apenas envió su currículum, la respuesta fue inmediata. “Al segundo día me llamaron 10 empresas”, contó en un video publicado en su cuenta de TikTok (@tuobraperfecta). Su experiencia refleja la fuerte demanda de trabajadores especializados en el rubro.
Armani explicó que el problema no es exclusivo de España: “En España he encontrado el mismo problema que en Argentina a la hora de buscar mano de obra”. Según su visión, los jóvenes de entre 18 y 30 años no quieren aprender el oficio ni sumarse a la construcción.

El albañil remarcó que los salarios no parecen ser la causa principal del desinterés. “Aquí un sueldo de oficial está entre los 1.500 o 1.800 euros”, detalló, una cifra que incluso puede superar a la de algunos empleos universitarios.
Para Armani, la diferencia está en la mentalidad. “En mi época uno crecía con el típico dilema de estudias o trabajas”, recordó. Aprender un oficio era una alternativa con futuro, algo que su padre le resumía con una frase: “Si aprendes un oficio lo vas a llevar donde sea”.
Rafa Domínguez, albañil de 75 años: “Ahora te piden de todo, tenés que saber de aire acondicionado, placas solares, instalaciones”
A los 13 años, Rafa Domínguez empezó a trabajar como albañil junto a su abuelo en Madrid. Más de sesenta años después, sigue en actividad y asegura que el oficio cambió por completo: “Ahora te piden de todo. Tenés que saber de aire acondicionado, placas solares, instalaciones, de todo”, explicó en una entrevista con el podcast Wall Street Wolverine.
El veterano constructor recordó el momento en que decidió reducir su equipo y cambiar la forma de trabajar. “Llegó un momento en que dije: la gente fuera, voy a trabajar con tres personas y los hago autónomos porque no había otra manera de sobrevivir”, relató. Según Domínguez, la incertidumbre del sector y la dificultad para sostener una plantilla fija lo llevaron a tomar esa decisión: “Se acaba el chalet y luego, si no te sale otro, ¿qué hacés con la gente?”.Más exigencias técnicas y menos relevo generacional
Domínguez comparó la construcción de su juventud con la actual. En sus primeros años, los proyectos podían arrancar con un simple boceto de un aparejador. Hoy, en cambio, el trabajo exige conocimientos en múltiples áreas técnicas y cumplir con normativas cada vez más estrictas.
Además, el albañil de 75 años advirtió sobre la falta de jóvenes que se sumen al oficio. “La gente joven no tiene ni idea de nada”, opinó. Según su experiencia, antes el aprendizaje requería años de sacrificio y práctica, mientras que ahora muchos trabajadores priorizan el salario antes que la formación.




