Rober De Niro en 'El rey de la comedia'. (20th Century Fox)

La historia del cine está llena de duplas icónicas. John Ford y John Wayne, Fellini y Marcello Mastroianni, Tarantino y Samuel L. Jackson. A cada cineasta se le puede asociar un actor o una actriz fetiche, sin los cuales su carrera no habría sido la misma. En el caso de Martin Scorsese, no hay duda de que su media naranja cinematográfica es el dos veces ganador de un Oscar, Robert De Niro.

El actor y el director compartieron infancia en el mismo barrio de Nueva York, pero se conocieron formalmente en 1970 durante una cena en la casa del director Brian De Palma. Fue entonces cuando se dieron cuenta de lo mucho que compartían y de que, quizá, sería buena idea trabajar juntos. Tres años después, llegaría su primera película en común, Malas calles, que los lanzó a ambos al estrellato. Tras este éxito inicial, han sido nueve producciones más en las que les hemos visto trabajar codo con codo, lo que los convierte en una de las mejores alianzas de la historia moderna de Hollywood.

A día de hoy, pocos dudan de que Robert De Niro ha tenido sus mejores papeles bajo la batuta de Scorsese. Taxi Driver, El cabo del miedo y Uno de los nuestros dan buena cuenta de ello, aunque la gente suele coincidir en que Toro Salvaje es la mejor interpretación del actor a las órdenes del cineasta. Sin embargo, es el director quien, cuando le han preguntado, ha dado otro título por respuesta: “El rey de la comedia”.

Martin Scorsese (izquierda) y Robert De Niro en el rodaje de 'El rey de la comedia'.

Un fracaso en taquilla convertido en película de culto

En declaraciones recogidas por la revista Far Out, Scorsese explica por qué elige esta producción y no otra como la mejor de De Niro. “Fue un punto límite para nosotros; no podíamos ir más allá en aquel momento”, explica sobre una película llena de exigencias. En ella, seguimos a Rupert Pupkin, un aspirante a humorista sin talento que vive obsesionado con la fama. Convencido de que solo necesita una oportunidad para triunfar, acosa sin descanso a Jerry Langford (Jerry Lewis), un famoso cómico y presentador de televisión.

Tras sufrir constantes rechazos por parte de la cadena, Pupkin decide tomar medidas desesperadas e idear un oscuro plan para lograr su objetivo. Con la ayuda de una fanática, secuestra a Langford y exige como rescate presentar su monólogo en horario de máxima audiencia. A partir de esta premisa, Scorsese y De Niro cuentan una historia que analiza la obsesión por el espectáculo y la realidad en la sociedad moderna.

Sin embargo, el rodaje fue más duro de lo que esperaban: “Físicamente, no me sentía preparado. No debería haberlo hecho y pronto quedó claro que no estaba a la altura. Para la segunda semana de rodaje, les rogaba que no me dejaran continuar”, confiesa el propio Scorsese. “En ese momento, rodábamos todos los días de 4 a 7 de la tarde, durante tres horas intensas. El rodaje de la película duró 20 semanas”.

Finalmente, la recaudación de la película fue de 2,5 millones de dólares, lo que, frente a un presupuesto de casi 20, supuso uno de los grandes fracasos en taquilla de su carrera. A pesar de todo, con el tiempo, El rey de la comedia se ha convertido en un título de culto por haber logrado anticiparse a la cultura de los famosos que impera hoy. “Es la obra maestra olvidada de Scorsese”, afirma un usuario en una reseña de la plataforma IMDb. “Despoja al mundo del espectáculo de su glamour y lo encuentra frío y vacío por dentro”. En la misma línea, cuando en 2019 Joker se convirtió en una de las películas del año, su director, Todd Phillips, confesó que la película de Scorsese y De Niro había sido su principal inspiración.