Los tres factores que pueden ayudar al Gobierno a evitar sobresaltos en el precio del dólar durante septiembre
Tras cerrar un agosto desafiante en materia de presión sobre el dólar y volatilidad en las tasas de interés en pesos, el Gobierno encara el inicio del último cuatrimestre con señales que le permiten ser optimista en el frente cambiario y financiero. Los analistas listaron al menos tres motivos que a
Tras cerrar un agosto desafiante en materia de presión sobre el dólar y volatilidad en las tasasde interés en pesos, el Gobierno encara el inicio del último cuatrimestre con señales que le permiten ser optimista en el frente cambiario y financiero. Los analistas listaron al menos tres motivos que aportarían a la estabilidad.
De todos modos, coinciden en que a medida que el ciclo electoral se acerque, los episodios de volatilidad serán cada vez más frecuentes. Con todo, de cara al inicio de septiembre ven algunas señales que permiten proyectar un escenario algo más relajado en materia cambiaria.
“El Banco Central ya acumula compras por US$14.000 millones y el panorama hacia adelante luce favorable, con el fin de la estacionalidad negativa en energía, la cosecha fina y lo que aún queda por liquidar de la actual campaña, la puesta en marcha del oleoducto Vaca Muerta Sur y menores giros de dividendos”, sostuvo el reporte semanal de Invertir en Bolsa (IEB).
En la misma línea, un informe de la consultora Outlier coincidió en que la primavera alivia la demanda de dólares para importargas y combustibles.
El dólar mayorista superó los $1500 en agosto. (Foto: EFE/André Coelho)
Además, el reporte calculó que la liquidación agropecuaria que queda aún por realizarse llega con un stock valorizado en torno a los US$18.000 millones pese al avance de la comercialización, respaldado por precios de soja en máximos de 26 meses. “Con los precios internacionales en estos niveles, la tentación de liquidar al menos parcialmente para capturar precios es cada vez mayor”, apuntó.
En tercer lugar, Outlier espera un repunte en la entrada de divisas proveniente de emisiones de deuda en el mercado, que se había desacelerado recientemente. “Los corporativos tratarán de adelantarse a la volatilidad y el posible descalabro que puede traer el año electoral 2027, sumando oferta de divisas y ajustando flujos financieros para que en los próximos meses se haga frente a la mayor demanda del segundo semestre mejor parados”, explicó.
Dentro de ese mismo universo entrarían los préstamos en dólares a todo tipo de empresas que el Gobierno habilitó hace algunos días. Si la iniciativa tiene demanda, las compañías que consigan el financiamiento bancario tendrán que liquidar las divisas en el mercado oficial.
El Gobierno se reserva margen de acción
En el mercado ya entendieron que, más allá de las bandas de flotación formales para el dólar, el equipo económico tiene un rango más acotado de valores dentro de los cuales deja que la divisa se mueva.
“El tipo de cambio sigue lejos de las bandas formales, pero ha quedado claro que los comportamientos de la autoridad monetaria y cambiaria se modifican en la medida que se van quebrando determinados márgenes”, resumió un informe de la admnistradora de fondos MegaQM.
A falta de un día para el cierre de agosto, el Banco Central compró US$722 millones en el mes. (Foto: Luis ROBAYO / AFP).
Si cae por debajo de ese precio implícito, el Banco Central aumenta el ritmo de acumulación de reservas y se aspiran pesos mediante bonos. Si la cotización va hacia el techo, se reduce la compra de dólares y aparece la intervención en diferentes mercados para contener la demanda.
Esta última fue la situación de buena parte de agosto y derivó en las menores compras mensuales de dólares en el año, así como en picos en las tasas en pesos. En septiembre, la situación podría ser algo más holgada.