Saná, 8 sep (EFE).- Los rebeldes chiíes hutíes del Yemen reivindicaron este martes una amplia operación militar contra instalaciones de la petrolera saudí Aramco y la base aérea de Khamis Mushait, en el sur de Arabia Saudí, que provocó más de 70 heridos, que realizaron en respuesta a lo que calificaron como una nueva campaña de bombardeos de Riad contra territorio yemení.

En un comunicado, los insurgentes aseguraron haber lanzado "decenas de misiles balísticos y drones" contra instalaciones de Aramco en Abha, Najran, la Ciudad Económica y Yizan, además de contra la base aérea de Khamis Mushait.

Asimismo, afirmaron que los ataques fueron "precisos y directos" y causaron "daños significativos" en las instalaciones.

Según la nota, la operación fue una respuesta a 121 ataques aéreos atribuidos a Arabia Saudí durante los últimos tres días contra las provincias yemeníes de Marib, Al Baida, Al Hudeida, Taiz y Al Yauf.

Los hutíes acusaron a Riad de una "escalada importante y generalizada" y señalaron especialmente el bombardeo de una prisión en Al Yauf, donde, según sus autoridades, murieron al menos 11 personas y otras 20 continúan desaparecidas bajo los escombros.

El lunes, los rebeldes habían informado inicialmente de siete muertos y siete heridos en el ataque contra la prisión, atribuido a la coalición militar liderada por Arabia Saudí, que no ha comentado esas acusaciones.

La nueva ofensiva hutí se produjo poco después de que fuentes oficiales y militares saudíes informaran de ataques contra instalaciones civiles y económicas en las provincias de Abha, Khamis Mushait, Yizan y Najran.

Riad cifró en 73 los heridos, entre ellos mujeres y niños, y afirmó que varios ataques provocaron incendios en instalaciones del sector energético e interrupciones temporales de algunas operaciones.

El portavoz militar saudí, Turki al Maliki, prometió adoptar "todas las medidas operativas necesarias" para disuadir a los hutíes, mientras el Ministerio de Exteriores saudí acusó a los insurgentes, respaldados por Irán, de amenazar la seguridad regional y la navegación internacional en el mar Rojo.

Los hutíes, por su parte, advirtieron de que responderán a cualquier nuevo ataque y aseguraron que continuarán sus operaciones dentro de Arabia Saudí bajo la fórmula de "asedio por asedio" hasta que cese la agresión y se levante el bloqueo sobre el Yemen.

La escalada amenaza con reactivar plenamente una guerra que permanecía parcialmente congelada desde 2022, cuando expiró una tregua medida por las Naciones Unidas que había reducido notablemente los combates y permitido el intercambio de prisioneros.

El conflicto comenzó a finales de 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y amplias zonas del norte y el centro del país, y Arabia Saudí intervino militarmente al año siguiente en apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente.

En las últimas semanas, los combates se han intensificado especialmente en Marib, rica en petróleo, y en zonas de la costa del mar Rojo, mientras las fuerzas gubernamentales y los hutíes reivindican avances en distintos frentes. EFE