El brócoli es una verdura muy versátil, pero muchas veces, lograr que quede con la textura y sabor ideal es todo un desafío. Por eso, los cocineros coinciden en cuál es mejor método para lograr un resultado crujiente, ideal para ensaladas o salteados.
El secreto está en controlar el tiempo de cocción y aplicar un método sencillo: el escaldado. Así, se evita que el brócoli pierda su color verde brillante y su textura firme, dos detalles que marcan la diferencia en cualquier plato.
Cómo lograr que el brócoli quede perfecto
Para que el brócoli no se pase de cocción, la clave está en sumergir las ramas en agua hirviendo solo unos minutos y luego cortarle la cocción con agua con hielo. Así lo recomienda el reconocido chef Jordi Cruz, quien asegura que este truco mejora notablemente la textura y el sabor.
Otros cocineros, como Nathan Molina y el italiano Max Mariola, también apuestan por este método. Molina sugiere incluso reducir el tiempo a un minuto si se busca solo blanquear el brócoli para terminarlo después en otra preparación. Mariola, por su parte, recomienda no tapar la olla durante la cocción para preservar el color.
El toque final: salteado rápido para potenciar el sabor
Una vez escaldado, el brócoli puede ganar mucho con un salteado breve. El chef Jordi Cruz recomienda usar aceite de oliva, un poco de ajo y hierbas frescas. Solo hace falta unos segundos en la sartén para que los sabores se integren y la verdura tome un extra de aroma y gusto.
En apenas 10 o 15 minutos, se puede preparar una menestra sabrosa y colorida, con el brócoli como protagonista y sin rastros de esa textura blanda que muchos rechazan.




