Después de un agosto cuesta arriba, los activos argentinos comenzaron septiembre con un cambio de tono.
Los bonos soberanos en dólares recuperaron parte del terreno perdido y el índice de riesgo país perforó nuevamente los 500 puntos básicos, luego de haber alcanzado los 535 pb el 20 de agosto. El movimiento todavía es incipiente, pero encuentra sustento en valuaciones más atractivas, mayor estabilidad en las tasas en pesos y un frente cambiario que enfrenta menos presiones.
El punto de partida es importante. Agosto fue el segundo mes consecutivo de pérdidas para la deuda soberana. Los Globales cedieron hasta 0,9% en el tramo corto y 4,4% en el largo, mientras que el castigo fue todavía mayor entre los Bonares, sus pares bajo legislación local, con bajas de hasta 2,6% y 6,4%, respectivamente. El riesgo país condensó este deterioro con una suba mensual de 76 puntos básicos, hasta ubicarse en torno a los 510 puntos básicos.
La dinámica respondió a una combinación de factores. Sin catalizadores claros que permitieran proyectar una compresión sostenida del índice de riesgo país y con valuaciones exigentes al inicio de agosto, el deterioro del clima local terminó de inclinar la balanza.
Sin catalizadores claros que permitieran proyectar una compresión sostenida del índice de riesgo país y con valuaciones exigentes al inicio de agosto, el deterioro del clima local terminó de inclinar la balanza
A una actividad económica todavía sin tracción generalizada se sumaron la creciente preocupación por la morosidad de las familias y nuevos traspiés legislativos para el oficialismo.
Al mismo tiempo, el contexto internacional tampoco ayudó: el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente impulsó al petróleo y agregó presión sobre las tasas largas estadounidenses, debilitando el apetito por los activos emergentes.
Un rebote con mejores valuaciones
Sin embargo, la magnitud del ajuste dejó una contracara favorable. Después de la caída, los precios incorporan mejor los riesgos y la relación entre los retornos potenciales y los desafíos del crédito argentino luce más equilibrada. No significa que hayan desaparecido los interrogantes, sino que el punto de entrada resulta más atractivo para capturar una eventual recuperación.

Las primeras ruedas de septiembre comenzaron a validar esta lectura: los soberanos avanzaron, el riesgo país descendió por debajo de los 500 puntos básicos y los activos argentinos lograron incluso mostrar resiliencia frente a jornadas adversas para el crédito emergente.
Los Bonares aparecen como uno de los segmentos con mayor potencial táctico. Durante agosto, los títulos bajo ley local sufrieron un castigo sensiblemente mayor que sus equivalentes bajo legislación de Nueva York. Como resultado, las diferencias de precio entre los bonos 2035 y 2041 de ambas legislaciones llegaron a ubicarse cerca de sus niveles más elevados del último año y por encima de sus promedios históricos recientes.
Los títulos bajo ley local sufrieron un castigo sensiblemente mayor que sus equivalentes bajo legislación de Nueva York
Este diferencial abría espacio para una rotación táctica hacia los Bonares ante una recuperación de la deuda soberana. La dinámica comenzó a materializarse en las primeras ruedas del mes: el descuento se redujo y los títulos bajo ley local mostraron un mejor desempeño relativo.
Tasas, dólar y margen cambiario
El mayor alivio también alcanzó al mercado de pesos. Desde julio, el equipo económico enfrenta el desafío de contener al dólar sin llevar las tasas de interés a niveles excesivamente contractivos. Durante la primera parte de agosto, la prioridad pareció concentrarse en sostener al tipo de cambio por debajo de la barrera virtual de $1.500, aun a costa de un fuerte incremento de los rendimientos. Cuando las tasas de interés regresaron a niveles similares a los observados durante las tensiones de febrero, el Tesoro adoptó un enfoque más pragmático: devolvió liquidez al sistema y concentró sus licitaciones en instrumentos cortos, atendiendo la escasa predisposición de los inversores a extender plazos.
Esta estrategia ayudó a estabilizar el costo de fondeo y permitió que las curvas en pesos recuperaran parte de las pérdidas.
Además, septiembre presenta menores pagos por importaciones de energía, lo que podría reducir la demanda estacional de divisas y ofrecerle mayor margen al Banco Central para acumular reservas. A esto se suma la expectativa de que las empresas retomen gradualmente las emisiones de deuda en dólares durante los próximos meses. Aunque estos flujos no representan una oferta inmediata de divisas, contribuyen a mejorar las perspectivas hacia adelante.
Qué puede sostener la recuperación
¿Alcanza para hablar de una revancha? Las primeras ruedas de septiembre comenzaron a materializar el escenario de recuperación que anticipábamos para este mes. Tras el castigo de agosto, las valuaciones ofrecen una relación riesgo-retorno más atractiva y habilitan una mirada más constructiva sobre la historia de crédito argentina.
Aunque el recorrido probablemente no estará exento de volatilidad, las condiciones actuales abren espacio para que los activos argentinos extiendan el buen comienzo del mes
A su vez, la mayor estabilidad de las tasas de interés en pesos, la recuperación de la liquidez, una perspectiva cambiaria más contenida y un dato alentador de inflación conforman un punto de partida favorable para las curvas locales.
Aunque el recorrido probablemente no estará exento de volatilidad, las condiciones actuales abren espacio para que los activos argentinos extiendan el buen comienzo del mes y recuperen parte del terreno perdido.
La autora es analista de research de PPI (Portfolio Personal Inversiones)



