Buenos Aires, 31 agosto (NA) -- Lionel Messi dio una de las noticias que se esperaba pero que nadie quería que llegara: el retiro definitivo de la selección argentina, uno de sus amores en el fútbol, a la que se entregó con sacrificio, con quien lloró por tristeza y por la máxima alegría con la obtención de la Copa del Mundo en 2022. Lionel disputó seis mundiales en total; cuatro de ellos fueron con la responsabilidad máxima de ser la voz y la cara en cada sorteo en el campo, siendo el capitán del conjunto nacional. La historia del “10” con la cinta en el brazo no fue casualidad: el momento llegó, aunque a veces con cuestionamientos por ser un líder de personalidad distinta, callado y que demuestra en la cancha. Desde su comienzo como juvenil demostró las capacidades futbolísticas que podía brindarle al conjunto nacional, además de que rechazó distintas propuestas de la Federación Española para jugar en la selección europea cuando brillaba en las inferiores del Barcelona. Desde entonces se vio el amor que tenía por la camiseta y el compromiso de defender al país en cada competencia y partido de este deporte. Desde su llegada a la Selección argentina se comparó su estilo de juego con el de Diego Armando Maradona; durante años esa comparación pesó mucho, sobre todo por las notables diferencias en cuanto a las personalidades. Precisamente Maradona, como entrenador de la Selección argentina, con un equipo de recambio y al tener a Javier Mascherano, Javier Zanetti y Sebastián Verón como los habituales referentes y capitanes entre los suplentes, confió en Lionel y le brindó la posibilidad y la responsabilidad de llevar la cinta en el brazo izquierdo: con 23 años, el 22 de junio de 2010, en la victoria ante Grecia por 2-0, en el tercer partido de la Copa Mundial de Sudáfrica 2010. Al año siguiente, luego de la Copa América de 2011, asumió como entrenador de la selección mayor Alejandro Sabella, quien tomó la drástica decisión de que Messi debía ser el capitán absoluto del equipo. Sabella describió que el astro argentino era una persona callada, respetuosa y tranquila. Por eso contó que le ofreció la cinta porque pensó que asumir esa carga "lo haría madurar". Creía que esa capitanía "le daría un peso positivo frente a sus compañeros". El entrenador viajó a Europa en 2011 para reunirse con el delantero y comunicarle su decisión en persona. Desde entonces, Messi es el capitán, persona que por esa misma personalidad fue duramente criticada, pero que terminó alzando la voz que tanto se le pedía en 2019, cuando desbordó de enojo contra la CONMEBOL, con un aspecto "maradoneano", luego del partido que perdió en semifinales de la Copa América en Brasil. Esas declaraciones marcaron un quiebre entre el capitán "callado y tranquilo", que pasó a tener una voz de mando, la cual resaltó todavía más con el liderazgo que obtuvo en la era Scaloni, donde se vio rodeado de jugadores jóvenes que lo admiran. La historia como encargado de la cinta de capitán, que comenzó en 2011, tuvo su cierre este lunes por el propio protagonista, con una carta en sus redes sociales, teniendo como último partido la final de la Copa del Mundo 2026. Agencia NA.