La reducción de costos se convierte en el principal criterio de las empresas al momento de elegir una oficina corporativa. Foto: Inmobiliaria Edifica

El mercado corporativo de Lima atraviesa una transformación en la manera en que las compañías eligen dónde instalarse. Más allá del tamaño o la apariencia de una oficina, las decisiones empresariales están cada vez más vinculadas con cuánto cuesta ponerla en funcionamiento, dónde está ubicada y qué tan fácil resulta adecuarla a las necesidades de cada organización.

Este nuevo escenario revela una búsqueda de espacios que permitan reducir gastos y comenzar operaciones con mayor rapidez. De acuerdo con el estudio Insight Hunting SEO, elaborado por la Unidad de Inteligencia de Datos de Impulso para Soho Inmobiliaria, las empresas también muestran interés por formatos que integren distintas actividades y por ubicaciones que faciliten los desplazamientos de trabajadores y las operaciones vinculadas con el comercio.

Menores costos y espacios listos para funcionar

La optimización de costos se posiciona como la principal característica que las empresas buscan al evaluar una oficina corporativa. El estudio registra un 68,5% de interés por este atributo, una señal de que las compañías están prestando especial atención a los recursos que deberán destinar antes de empezar a utilizar un inmueble.

Esta preferencia favorece a los espacios “listos para operar”, debido a que permiten reducir la necesidad de realizar intervenciones importantes antes de iniciar actividades. Remodelaciones, instalaciones de cableado y otras adecuaciones pueden representar inversiones adicionales, por lo que contar con ambientes preparados adquiere mayor valor dentro de la decisión empresarial.

El 68,5% prioriza la optimización de costos, reflejando una mayor atención al gasto previo al uso del inmueble. Foto: Nexo Inmobiliario

La ubicación gana peso en la decisión

El lugar donde se encuentra una oficina es otro de los elementos que más influye en la elección de un inmueble corporativo. Según el análisis, la ubicación concentra el 45,6% de preferencia, superando a otros criterios considerados por las compañías al momento de alquilar o comprar.

En segundo lugar aparece el precio por m² y la rentabilidad proyectada, con 28,4%, mientras que la accesibilidad logística o de última milla alcanza el 12,5%. Estos resultados muestran que el valor de un espacio ya no se analiza únicamente desde el costo del inmueble, sino también desde su impacto sobre la operación.

“La empresa está empezando a evaluar la oficina de una manera mucho más estratégica. Ya no se trata solamente de encontrar un espacio, sino de determinar cuánto aporta esa ubicación y ese diseño a la operación del negocio. Por eso vemos una demanda creciente por proyectos que combinen eficiencia, accesibilidad y flexibilidad”, señaló Rodrigo Valdez, gerente comercial de SOHO Inmobiliaria.

Mayor interés por espacios de uso mixto

La búsqueda de soluciones que reúnan diferentes actividades también comienza a reflejarse en las preferencias del mercado. El 52,4% de los perfiles analizados manifestó interés por desarrollos de uso mixto, una alternativa que combina establecimientos comerciales en los primeros niveles con oficinas o espacios corporativos en los pisos superiores.

La ubicación lidera las prioridades empresariales al elegir una oficina, con un 45,6% de preferencia. Foto: ISA

A esta tendencia se suma una mayor valoración de alternativas que acerquen el trabajo a las zonas de residencia. El estudio identifica que el 20,1% considera atractivo trabajar más cerca de su hogar, principalmente por la posibilidad de disminuir los tiempos destinados al tráfico y los desplazamientos cotidianos.

El comercio digital redefine los espacios físicos

La evolución de los modelos de negocio también está generando cambios en el tipo de infraestructura que requieren las empresas. El avance del comercio digital está impulsando formatos en los que los espacios físicos cumplen funciones complementarias a las operaciones realizadas por internet.

En ese contexto, el quick commerce registró un crecimiento de 45,2%, mientras que los showrooms phygital aumentaron 38,4% y los dark stores o back stores avanzaron 25,6%. En comparación, los locales comerciales tradicionales crecieron 12,5%, lo que evidencia una mayor diversidad de formatos para atender las nuevas dinámicas empresariales.

La transformación del mercado apunta así hacia inmuebles capaces de responder a operaciones más flexibles y conectadas con los canales digitales. Para las empresas, la oficina y los espacios comerciales dejan de ser únicamente lugares físicos y pasan a formar parte de una estrategia que considera costos, ubicación, logística y adaptación a nuevos modelos de atención.