El huevo frito es un clásico que no falla y acompaña a la perfección distintos platos. Sin embargo, lograr que salga con la textura perfecta muchas veces es todo un desafío. Por eso, algunos cocineros revelaron el método para servirlo en su punto justo.
El secreto para que no se rompa ni salpique no está en agregar más aceite, sino que los chefs aseguran que se debe usar una pizca de sal.
Cómo hacer un huevo frito perfecto
La clave está en el orden y la cantidad de ingredientes. Primero, hay que calentar bien la sartén y, cuando ya está lista, espolvorear una pequeña cantidad de sal sobre la superficie. Recién después se suma un chorrito de aceite, sin necesidad de llenar la sartén.

Según explican quienes usan este método, la sal ayuda a que la clara no se pegue y evita las salpicaduras. Además, recomiendan no excederse con el aceite: “Cuanto menos aceite, mejor para el cuerpo”, aseguraron.
Con la sartén preparada, solo queda romper el huevo y volcarlo con cuidado. El resultado: no salta, no se pega y la yema queda lista para romper con pan.
Los consejos de los cocineros para evitar salpicaduras
Algunos canales de cocina también sugieren una variante al agregar una pizca de harina antes de freír el huevo. El objetivo es el mismo: absorber la humedad que trae el huevo y evitar que el aceite salte.
Sin embargo, la mayoría prefiere la sal, ya que la harina puede freírse y ensuciar el aceite. En ambos casos, la cantidad debe ser mínima, solo lo justo para cubrir la base de la sartén.
Otro consejo útil es romper el huevo en un plato o bol antes de llevarlo a la sartén. Así se puede controlar que no queden restos de cáscara y se facilita el proceso.




