La Unión Europea convocó al encargado de negocios ruso en Bruselas después de que Alemania atribuyó a Rusia el episodio de un dron con explosivos hallado en el aeropuerto de Leipzig a principios de agosto. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, lo encuadró como un posible acto de terrorismo respaldado por un Estado y como parte de una nueva escalada de ataques híbridos en territorio europeo.
El anuncio se conoció este miércoles al término de una reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea en Wicklow, cerca de Dublín, donde Kallas informó que había decidido citar al diplomático ruso ante el bloque. La medida llegó un día después de que Berlín responsabilizó a Moscú por el incidente registrado en agosto en el aeropuerto de Leipzig, una infraestructura sensible para Alemania y para la OTAN por su papel logístico en el contexto de la guerra en Ucrania.
Kallas sostuvo que el caso presentó “las características de un acto de terrorismo respaldado por un Estado” y lo definió como un nuevo “ataque híbrido”. También advirtió que episodios de este tipo debían ser leídos como una señal de alarma para los países europeos que todavía no endurecieron su posición frente a estas acciones.
El episodio que detonó la reacción europea ocurrió durante la madrugada, cuando personal de seguridad detectó un objeto volador no identificado en el área de carga del aeropuerto de Leipzig/Halle, uno de los nodos logísticos más importantes de Europa. El aparato apareció en una zona restringida, cerca de un avión ucraniano Antonov AN-124, utilizado de manera regular en operaciones de transporte vinculadas con la guerra.
Tras la detección, las autoridades activaron un protocolo antiterrorista, cerraron de forma temporal las dos pistas y desplegaron especialistas en explosivos, fuerzas federales y equipos forenses. La zona quedó acordonada mientras un robot de desactivación examinó el artefacto.
La policía confirmó después que el dron portaba un dispositivo explosivo y que el detonador presentaba fallas mecánicas, lo que permitió a los especialistas neutralizarlo sin que se produjera una explosión. Las autoridades indicaron además que no hubo riesgo directo para pasajeros ni empleados, aunque el operativo provocó demoras y desvíos en vuelos de carga y de pasajeros.
La pista norte del aeropuerto retomó sus operaciones cerca de las 2.00, luego de casi dos horas de suspensión, mientras la pista sur siguió clausurada durante el resto de la jornada para permitir inspecciones adicionales. La interrupción de actividades en Leipzig/Halle expuso la dimensión del incidente, ya que se trató de una terminal bajo vigilancia reforzada desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania.
El aeropuerto ocupa un lugar relevante dentro de la red logística alemana y atlántica porque funciona como centro de tránsito para ayuda humanitaria y suministros militares. Esa condición hizo que el hallazgo del dron junto a una aeronave ucraniana adquiriera una carga política y de seguridad mayor.
Por su parte, el ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, interrumpió sus vacaciones y viajó al lugar para seguir de cerca el operativo. En una rueda de prensa, describió el caso como “un ataque híbrido” y señaló que el empleo de un dron armado dentro de un aeropuerto marcó un nuevo umbral de amenaza para la seguridad nacional. También remarcó que el nivel de preparación técnica del dispositivo sugirió una autoría profesional.

Mientras se desarrollaban las repercusiones diplomáticas, la policía alemana avanzó con las pesquisas para establecer cómo fue fabricado el dron, qué características tenía el explosivo, cuál fue su procedencia y quiénes participaron en la operación. Según informaron este miércoles tres medios alemanes, los investigadores identificaron ADN de dos hombres con pasaporte ruso sospechosos de haber transportado el aparato explosivo hasta el aeropuerto de Leipzig.
Ese dato reforzó la posición del gobierno alemán, que ya había apuntado contra Rusia por el episodio. Al mismo tiempo, las autoridades abrieron otras líneas de investigación para reconstruir la ruta del dron, determinar si contó con apoyo local y establecer si el objetivo era el avión ucraniano, la infraestructura aeroportuaria o ambos.
(Con información de EFE)

