
Hay una escena que difícilmente podría haber sido planeada: músicos argentinos, escoceses, nigerianos y senegaleses compartiendo un escenario en Edimburgo. No para representar cada uno a su país por separado, sino para descubrir qué sucede cuando sus músicas se encuentran. Esa es la idea detrás de Routes to Roots, una organización intercultural liderada por la banda argentina El Guapo y la violinista escocesa Catriona Price, que desarrolla proyectos de colaboración entre artistas de distintas partes del mundo.
En su primer año de actividad, la organización realizó un festival con residencia artística en Oaxaca, México, y otro en las islas del norte de Escocia. Además, desarrolló colaboraciones con festivales como Celtic Connections, en Escocia, y Schleswig-Holstein Musik Festival, en Alemania. El más flamante encuentro se dio en el marco del Festival Internacional de Edimburgo, uno de los grandes acontecimientos culturales del Reino Unido. Allí participaron Orchestra Baobab, una de las agrupaciones fundamentales de la música de Senegal; la saxofonista nigeriana Camilla George; los escoceses Kris Drever y Price; y los argentinos LOHDOH, integrado por Jony Szer y Noelia Recalde, junto a El Guapo.
La historia detrás de este encuentro empezó mucho antes y, como suele suceder con la música, también comenzó con un viaje. Los integrantes de El Guapo llevan años recorriendo el mundo de manera independiente. En México compartieron escenario con Los Cojolites, Boca Paila y Gabriela Bernal Jade, mientras que en Escocia tocaron junto a artistas como The Chair y Fara. Pero más que una sucesión de conciertos, esos viajes fueron construyendo una red de vínculos. Cada gira se convirtió en una oportunidad para escuchar qué música había del otro lado de la frontera.
La trova del viajero
De allí surge una idea que define buena parte de su recorrido: la “trova del viajero”, esa figura del músico que va recolectando historias, ritmos y canciones a medida que avanza. La propuesta parte de una pregunta sencilla: ¿qué ocurre cuando músicos que crecieron a miles de kilómetros de distancia se sientan a tocar juntos? La respuesta no necesariamente es una nueva canción. Puede ser una conversación, una amistad, una nueva manera de tocar un instrumento o el descubrimiento de que dos tradiciones aparentemente lejanas tienen mucho más en común de lo que parecía.

En tiempos en los que la palabra interculturalidad puede sonar abstracta, estos proyectos proponen algo más concreto: poner a los músicos en una misma habitación y dejar que la música haga el trabajo. El concierto de Edimburgo fue justamente eso: un encuentro entre África, América Latina y Escocia, construido desde la curiosidad y no desde las fronteras.
Y quizás ahí esté la verdadera historia detrás de este viaje. No se trata solamente de que músicos argentinos hayan llegado hasta Escocia. Se trata de que, a fuerza de curiosidad, de escuchar y de animarse a cruzar fronteras, descubrieron que la música también puede ser una forma de volverlas irrelevantes. O, como lo resume El Guapo en “El Amague”, una canción que cuenta en buena medida la historia de este recorrido:
“De chiquito siempre me enseñaron que no hay un destino
Me ponían en loop la del caminante no hay camino
Y por consecuencia o por causa
Me puse a recorrer el mundo sin mapa
Persiguiendo sin prisa y sin pausa
A una zanahoria que siempre se escapa.”
*Director Creativo de Routes to Roots, baterista de El Guapo.



