
Francia flexibilizó sus normas de producción de queso frente al avance de una sequía histórica que arrasó con los pastizales durante el verano. Según informó Euronews, la medida alcanza de manera inmediata a tres variedades emblemáticas con denominación de origen protegida: el abondance, el beaufort y el comté.
La decisión llega en un contexto de deterioro extremo del agro francés. En julio, la sequía afectó al 95% de la Francia continental, y el crecimiento de los pastos permanentes era, al 10 de agosto, un tercio inferior a la media registrada entre 1989 y 2018, de acuerdo con el reporte.
Tres quesos de montaña con reglas estrictas

El abondance, el beaufort y el comté comparten un perfil productivo singular: todos se elaboran con leche cruda de vaca procedente de animales que pastan en los Alpes y el Jura, y los tres cuentan con la denominación appellation d’origine protégée (AOP). El primero es un queso semiduro originario de la Alta Saboya, de sabor suave y perfil ligeramente afrutado. El segundo, también alpino y procedente de Saboya, tiene una pasta más firme y un aroma pronunciado.
El comté, elaborado en el Jura, es uno de los quesos con denominación protegida más consumidos de Francia. Madura entre 4 y 24 meses y se distingue por sus notas dulces y a frutos secos. Para conservar la AOP, los productores deben cumplir exigencias precisas sobre las zonas de pastoreo y la alimentación del ganado, dentro de un sistema con escaso margen para excepciones.
Pastizales secos y forraje escaso

El Ministerio de Agricultura de Francia describió la situación como “muy degradada” en casi todas las regiones a comienzos de agosto. Sin lluvia suficiente y con temperaturas récord, los pastos habitualmente exuberantes de las zonas de montaña quedaron secos antes de que terminara el verano.
Ante ese panorama, el Gobierno autorizó a los productores de abondance, beaufort y comté a complementar la dieta de las vacas con más forraje y grano provenientes de otras zonas, más allá de las áreas que fijan las reglas de origen. Euronews detalló que la medida no elimina la normativa AOP, sino que introduce un alivio temporal para sostener la producción durante la campaña actual.
Por su parte, el Instituto Nacional de Origen y de Calidad (INAO), organismo encargado de aplicar y supervisar las reglas de denominación, informó que también concederá excepciones para otras variedades: reblochon, cantal, bleu d’Auvergne y fourme d’Ambert. La amplitud de las excepciones muestra que el impacto climático no se circunscribe a una sola región ni a un único tipo de queso.
Un verano que golpeó a todo el campo

Es clave mencionar que la ola de calor estival afectó al agro francés en varios frentes. Los agricultores se preparan para la cosecha de maíz más pequeña desde 1980, mientras que los viticultores registran algunas de las vendimias más tempranas de las que existe constancia.
La misma ola de calor provocó miles de muertes adicionales en Europa, alimentó incendios forestales y redujo el caudal de grandes ríos hasta niveles históricamente bajos. Ese conjunto de efectos agrava los problemas de abastecimiento hídrico y limita la capacidad de recuperación de cultivos y pasturas.
En este punto, los científicos citados por Euronews sostienen que el cambio climático de origen humano intensificó la sequía. Según esa explicación, el calor extremo pesa más que la falta de precipitaciones como factor determinante de las condiciones de aridez que afectan a los campos franceses.
Las medidas adoptadas por las autoridades buscan evitar una interrupción mayor en la producción de quesos protegidos, mientras el INAO evalúa la extensión de las excepciones a otras denominaciones que enfrentan dificultades similares en sus zonas de origen.