Para los amantes de los sabores intensos, la Bagna Cauda del cocinero Edgardo Ríos es ideal. “Esta receta es sólo para valientes”, asegura, y tiene razón. Basada casi exclusivamente en ajo y anchoas, es una salsa originaria de Piamonte, al norte de Italia, que puede acompañar diversas comidas o bocados.
Su nombre significa “salsa caliente” y, por supuesto, se come de esa forma. Se sirve en una fuente que va al centro de la mesa, tipo fondue, y en ella se puede mojar desde verduras -crudas, hervidas o asadas- hasta milanesitas, pan, tiritas de carne o incluso ravioles. “Y lo que se te ocurra”, agrega Edgardo.
Si bien la receta tradicional es con ajo, anchoas y aceite de oliva, el reconocido chef argentino la hace también con crema de leche, ingrediente que servirá para suavizar el sabor, y con una cucharadita de harina para de esa forma lograr la consistencia perfecta para poder untar la mezcla.
Ingredientes para la Bagna Cauda para 2 personas
- 600 mililitros de crema de leche.
- 1 cabeza de ajo.
- 10 anchoas.
- 4 cucharadas de aceite de oliva extra vírgen.
- 30 gramos de manteca.
- Pimienta a gusto.
- ½ cucharada de harina.
El paso a paso
- Laminamos el ajo groseramente.
- Colocamos un buen chorro de aceite de oliva en una olla, luego la manteca, el ajo y la pimienta (no lleva sal).
- Empezamos a cocinar a fuego lento, agregamos la harina y luego las anchoas.
- Por últimos, vertemos la crema de leche (algunos la hacen con leche o agua, que también sirven para suavizar).
- Antes de que la mezcla hierva procesamos la salsa, fundamentalmente para triturar bien el ajo.
- Servimos caliente en un recipiente.
El acompañamiento ideal
Si bien el cocinero aconseja mojar en la Bagna Cauda cualquier tipo de comida o bocado, lo más común es hacerlo con pedacitos de chorizos o salchichas, milanesitas, carne vacuna o de cerdo cortada en tiras, papines, tomates cherrys, zanahorias, brócolis o cualquier otra verdura. Además, claro está, del infaltable pan en cualquiera de sus muchas versiones, como por ejemplo el pan de campo, la focaccia o tiritas de pan tostado.

El recipiente con la salsa se pone en el centro y alrededor diversos platos con lo que a uno se le ocurra, siempre todo cortado en trozos pequeños. De esa forma, cada comensal puede ir pinchando con palillos de brochettes o directamente con un tenedor, para luego hundir en la Bagna Cauda y comer como si fuera una fondeu.
Lo ideal es mantener la mezcla siempre caliente y para eso sirve una cazuela de barro sobre un mechero de fondue o un calentador de mesa. Pero sino, se puede ir calentando en un microondas o bien en una olla sobre la hornalla, regularmente.
Este plato tiene un alto contenido calórico y por eso es típico de los meses de otoño e invierno, y si bien en Piamonte nació para comerse en grandes reuniones familiares, con el tiempo eso fue variando y, tal como la receta de Edgardo Ríos, también es ideal para disfrutar de a dos.
A tener en cuenta
El ajo, ingrediente clave en esta salsa, tiene un aroma muy fuerte de por sí. Y si bien con la crema de leche se suaviza, hay un tip que puede servir para quitarle el picor previamente: cortar cada diente por la mitad y sacarles el brote verde central, y recién después laminarlos y empezar a cocinarlos.

Otro consejo útil es con qué bebidas acompañar la Bagna Cauda. Lo mejor es un buen vino tinto con cuerpo y una acidez bien marcada; no se recomienda el tinto suave. Si hablamos de clásicos argentinos, van muy bien un buen Malbec o un Cabernet Sauvignon. Sin embargo, hay quienes prefieren la variante más refrescante del vino blanco.
Si la bebida es sin alcohol, puede ser una limonada con jengibre y menta o bien agua con gas con rodajas de limón. Lo que sí hay que evitar tomar al comer Bagna Cauda, son gaseosas o vinos dulces. La explicación es clara: el azúcar choca muy fuerte con la anchoa salada y se arruina la degustación.
El chef argentino se hizo viral y popular en redes @mambrunense, sumando más de 10 millones de seguidores en Instagram, Tik Tok, Facebook y You Tube. Sus recetas, como esta de la Bagna Cauda, que era una de las comidas preferidas del Papa Francisco, suelen ser sencillas y con ingredientes comunes y fáciles de conseguir.
Estudió gastronomía, trabajó en el rubro muchos años y hasta fue docente en escuelas de cocina. Tras la pandemia y al quedarse sin empleo, arrancó con las redes y su primer video, una simple receta de pan lactal, se viralizó por completo.




