Redacción Ciencia, 3 sep (EFE).- La psilocibina es un compuesto psicodélico de origen natural que podría ayudar a prevenir uno de los efectos secundarios más debilitantes de la quimioterapia, sin reducir sus efectos antitumorales, según un estudio realizado en ratones.
La neuropatía periférica inducida por la quimioterapia (CIPN) es una consecuencia frecuente (afecta a más del 60 % de los pacientes), y a menudo debilitante, de los tratamientos contra el cáncer basados en platino.
Esa dolencia provoca dolor persistente, sensación de ardor y entumecimiento, puede reducir considerablemente la calidad de vida, obligar a limitar o interrumpir la terapia contra el cáncer y los trabamientos que existen solo dan un alivio moderado.
El equipo encabezado por la Universidad de Texas (EE. UU.) realizó pruebas en ratones y vio que la psilocibina, administrada antes de la quimioterapia, prevenía la aparición de lesiones nerviosas, incluso tras ciclos de tratamiento repetidos, lo que podría ayudar a prevenir el dolor, el entumecimiento y otros efectos secundarios habituales de la quimioterapia.
El estudio que publica Science revela una función neuroprotectora hasta ahora desconocida de los receptores de serotonina y sugiere que la psilocibina podría ser la primera intervención de su clase para la prevención de CIPN.
En animales con tumores sometidos a ciclos repetidos y clínicamente relevantes de quimioterapia basada en platino y taxanos, los autores demostraron que la administración previa prevenía de forma duradera la CIPN, en hasta seis ciclos, sin reducir los efectos antitumorales de esta.
La CIPN está relacionada con fallos en la función mitocondrial y con la degeneración progresiva de las partes más distales de las fibras nerviosas sensoriales.
Investigaciones previas han sugerido que la psilocibina favorece la plasticidad neural a través del receptor 5HT2A, que también puede influir en la producción mitocondrial y en las vías sensoriales del dolor.
Ese compuesto, que actualmente se investiga para el tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos y neurológicos, puede permitir temporalmente que el cerebro se reorganice y forme nuevas ramificaciones neuronales que podrían ayudar a evitar lesiones nerviosas.
Así, el equipo si planteó la hipótesis de que la psilocibina podría producir una remodelación y una protección duraderas en el sistema nervioso.
La psilocibina "hace algo más que reducir las señales de dolor al proteger los propios nervios mediante el suministro de energía", afirmó Patrick Dougherty, otro de los firmantes.
Este efecto neuroprotector podría -consideró- ayudar a "soportar el estrés de la quimioterapia, manteniendo la sensibilidad, la movilidad y la calidad de vida durante el tratamiento y durante mucho tiempo después de haber superado la enfermedad".

