
Javier Bardem es un experto en masculinidad tóxica. Pero que no se malentienda. Siempre en la ficción. Recientemente lo hemos visto en El ser querido, la película dirigida por Rodrigo Sorogoyen donde da vida a Esteban Martínez, un director de cine que apuesta por trabajar con su hija Emilia (Victoria Luengo), a la que nunca reconoció. El personaje de Esteban no es una excepción. Bardem lleva explorando este tipo de personajes desde sus inicios, como ya hizo en parte de la ‘trilogía ibérica’ de Bigas Luna, formada por Jamón, jamón (1992), Huevos de oro (1993) y La teta y la luna (1994), donde realizó un pequeño cameo, o incluso en El buen patrón (2022).
Si en la película que le dio su salto a la fama -con apenas 23 años- se metió en la piel de Raúl, un aspirante a torero que alardeaba de su físico y su virilidad, un año después Bigas Luna llevó esa masculinidad todavía más lejos con Huevos de oro. Bardem pasó a interpretar a Benito González, un joven cuya gran aspiración es casarse con su novia Rita y construir una enorme rascacielos. Pero sus planes se vienen abajo cuando ella le engaña con su mejor amigo. Años después y con su obsesión con triunfar como latemotiv y construir su rascacielos, se casa con Marta, la hija de un banquero. La película fue una de las primeras en España en retratar la especulación inmobiliaria a través de el auge y caída de un hombre que sin ningún tipo de escrúpulos trata de enriquecerse con el ladrillo.
Junto a Bardem, Maribel Verdú y María de Medeiros completan el núcleo principal del reparto, al que también se suman el ganador del Oscar Benicio del Toro, Alessandro Gassman, Elisa Touati y Ángel de Andrés López, entre otros. Un elenco internacional para una coproducción entre España, Italia y Francia.

Curiosamente, para crear a un personaje tan desmesurado como Benito González, Bigas Luna partió de un hombre al que conoció por casualidad durante el rodaje de Jamón, jamón. El director acostumbraba a comer en el mismo restaurante, a la misma hora y en la misma mesa, hasta que un día encontró su sitio ocupado por un desconocido con ínfulas de grandeza y un Rolex de oro en la muñeca. Por lo visto había dado una propina impresionante y yo me había quedado sin mi mesa. Rolex de oro, prepotencia en todas sus acciones", contó el cineasta en una entrevista. “En los postres, lo miré y estaba llorando. Toda una nueva dimensión de aquel tipo al que odiaba se despertó en mí. Sentí compasión y una gran ternura por él. Era como un niño perdido. Me fascinó y cuando algo me fascina hago una película con ello”.
Dónde verla
Quienes todavía no hayan visto Huevos de oro —o quieran recuperarla más de tres décadas después de su estreno— tienen fecha límite. La película abandonará FlixOlé el próximo 15 de septiembre, por lo que quedan apenas dos semanas para poder verla en la plataforma.
Estrenada en 1993, la película fue recibida como una propuesta provocadora y excesiva. Fotogramas la definió como una “fábula con voluntad transgresora” que combinaba “los mitos del machismo ibérico con una ácida mirada sobre la especulación inmobiliaria”, dos elementos que, según la revista, Bigas Luna relacionaba “con singular coherencia”. Eso sí, la crítica tampoco fue completamente entusiasta: pese al “evidente atractivo” de la propuesta, consideraba que el resultado terminaba sabiendo “a poco”.
Más de tres décadas después, la mezcla de Bigas Lunas sigue cautivando -o no- al público español. En Letterboxd, la aplicación de reseñas de cine, tiene un 3,2 sobre 5 de puntuación y el usuario Pablo Siffredi ha encontrado incluso un equivalente contemporáneo para definirla: “‘El lobo de Wall Street’ versión española”, escribió en agosto de 2022.