Por primera vez desde abril, la OPEP y algunos de sus aliados, incluida Rusia, decidieron no aumentar la producción.

El cartel de las influyentes naciones productoras de petróleo conocido como OPEP Plus dijo el domingo que mantendría estable la producción, puesto que el precio del crudo Brent, el punto de referencia mundial para el petróleo, se disparó drásticamente en los últimos días tras la reanudación de los ataques militares en el golfo Pérsico.

Fue la primera vez desde abril que la Organización de Países Exportadores de Petróleo y algunos de sus aliados, incluida Rusia, que operan como un grupo llamado OPEP Plus, optaron por no aumentar la producción. Los aumentos mensuales habían sido en gran medida simbólicos porque la guerra en Irán ha alterado el mercado petrolero y ha interrumpido las exportaciones. Tenían el propósito de enviar una señal de que el consorcio estaba operando con normalidad, a pesar de la guerra en Irán.

"Los siete países participantes decidieron mantener la producción requerida de septiembre de 2026", para octubre, dijo el consorcio en un comunicado.

Los países involucrados en la decisión del domingo fueron Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán. Su próxima reunión se llevará a cabo el 4 de octubre.

La decisión de mantener estable la producción de petróleo se produce cuando una frágil pausa de un mes en los combates en el golfo Pérsico terminó la semana pasada con ataques estadounidenses contra sitios de cohetes iraníes y operaciones de colocación de minas marinas en la isla de Larak, cerca del estrecho de Ormuz.

En respuesta a los ataques estadounidenses, Irán lanzó ataques con misiles balísticos y drones dirigidos contra aliados regionales y bases militares de Estados Unidos. El sábado, Estados Unidos atacó tres petroleros iraníes.

Los puntos de referencia mundiales del crudo han subido drásticamente durante la última semana, y cerraron con alrededor de 96 dólares por barril el viernes.

La unidad y la influencia de la OPEP sobre los precios del petróleo también están bajo presión. A fines del mes pasado, el presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos había llegado a un acuerdo con Venezuela y una compañía petrolera privada para "asegurar el control mayoritario" de 65 millardos de barriles del petróleo del país, o alrededor de una quinta parte de sus reservas.

Eso generó especulaciones de que Venezuela, ahora dirigida por una presidenta interina, Delcy Rodríguez, después de que Estados Unidos capturara al líder del país, Nicolás Maduro, en enero, podría abandonar la OPEP. En abril, los Emiratos Árabes Unidos terminaron su membresía de 59 años en la OPEP, después de años de abierta insatisfacción con la política del cartel petrolero de limitar la producción de los miembros como una forma de estabilizar el mercado.

Venezuela, uno de los países que fundó la OPEP en 1960, posiblemente tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo. Pero años de sanciones y agitación económica han reducido la producción del país. Según la Agencia Internacional de la Energía, Venezuela produce 1,12 millones de barriles de crudo al día, y el país está exento de las cuotas de producción de la OPEP.

Jacques Rousseau, director gerente de petróleo y gas global en Clearview Energy Partners, una firma de investigación con sede en Washington, dijo que quedaba por ver qué cuota podría imponer la OPEP a Venezuela una vez que la producción aumentara.

La coalición comenzó un estudio hace aproximadamente un año para ayudar a determinar la capacidad de producción de cada país, y se esperan los resultados antes de una reunión ministerial en noviembre.

Homayoun Falakshahi, un gerente sénior de Kpler, una empresa de datos, calificó la salida de Venezuela de la OPEP como "una probabilidad real", a la larga.

Por ahora es poco probable que la OPEP presione para imponer cuotas a Venezuela porque su capacidad de producción se sitúa por debajo de los niveles históricos, y expertos en energía estimaron que podrían pasar años antes de que el país esté bombeando significativamente más crudo.

Esto se debe a que gran parte del equipo venezolano es obsoleto y la red eléctrica del país también requiere mejoras importantes.

"Dado que Caracas gana poco en la práctica al quedarse en lugar de irse, no hay una razón apremiante para que Venezuela formalice una ruptura en este momento", escribió Falakshahi en un análisis reciente.

Dijo que la salida de Venezuela de la OPEP sería en gran medida simbólica, pero aun así un golpe. "La influencia de la OPEP en los mercados petroleros disminuiría", dijo Falakshahi.

Los meses de aumentos de la OPEP Plus fueron parte de una decisión que el cartel tomó en 2023 para revertir de manera gradual un recorte de producción de 1,65 millones de barriles diarios que los entonces ocho miembros habían acordado previamente. Una decisión en agosto de aumentar la producción fue el último paso.

Lisa Friedman es corresponsal de negocios y cubre el sector energético para The New York Times.