Al final no ha podido ser. La NASA ha puesto todo su empeño en rescatar al Observatorio Neil Gehrels Swift, el conjunto de telescopios espaciales que lleva meses cayendo lentamente en picado hacia una desorbitación inevitable. Dada la importancia de su trabajo, se lanzó una misión para devolverlo a una órbita más estable, pero esta ha fracasado y no hay tiempo de poner otra en marcha, así que toca asumir que el Swift tiene los días contados. Por eso, la NASA ha decidido exprimirlo hasta el final, para obtener la mayor cantidad posible de datos.
Encendido urgente de los telescopios. Todos los instrumentos de Swift llevaban varios meses apagados, con el fin de disminuir la resistencia que estaba provocando el declive de los telescopios. Sin embargo, ya no hay nada que hacer. Se van a caer de todos modos, por lo que lo más rentable es encender de nuevo los instrumentos y ponerlos a trabajar hasta que todo acabe. Por ahora, se han encendido dos de los tres telescopios y se ha empezado a recopilar datos. Cabe destacar que, con ello, aumentará de nuevo la resistencia con la atmósfera, por lo que volverá a acelerarse la desorbitación. No obstante, esta es la opción menos mala de todas.
Datos muy necesarios. El Observatorio Neil Gehrels Swift se lanzó en 2004 con el objetivo de estudiar algunos de los eventos más poderosos y explosivos del universo, como los estallidos de rayos gamma, las supernovas, las erupciones de rayos X y las galaxias impulsadas por agujeros negros supermasivos. Esto se debe a que es un observatorio multi longitud de onda, con instrumentos capaces de tomar datos tanto en la franja del espectro correspondiente a los rayos gamma como en ultravioleta/óptico y rayos X.
Una historia que se acaba. Las primeras dos décadas de Swift han sido un compendio de éxitos. Sin embargo, al no disponer de un sistema de propulsión propio, el rozamiento con la atmósfera terrestre residual ha ido frenándolo poco a poco, bajándolo a órbitas menos estables. A esto se ha sumado que últimamente hemos estado experimentando una actividad solar muy intensa, que ha acelerado aún más el desastre. Hay más de un 90% de probabilidad de que se desorbite y caiga de nuevo en la Tierra para finales de este 2026. Por eso, la NASA decidió lanzar la nave Link al rescate.
El rescate de la NASA que salió mal. La NASA contrató a la empresa Katalyst Space para construir una nave de rescate en tiempo récord. En solo 9 meses, Link estaba lista para salir en busca de Swift. El objetivo era que atrapase al observatorio con sus brazos robóticos y, gracias a su propulsor de xenón, lo impulsase de nuevo a una órbita más estable. Por desgracia, no ha podido ser.
Poco después del lanzamiento, que tuvo lugar el 3 de julio, la NASA comenzó a detectar los primeros problemas. Las ruedas de reacción de Link y su sistema de propulsión de gas frío no funcionaron correctamente, por lo que la nave comenzó a moverse en círculos, de forma totalmente descontrolada. Se hizo todo lo posible para, a través de los sistemas que aún funcionaban, devolverla a la normalidad, pero nada dio resultado. A mediados de agosto, la NASA y Katalyst Space dieron la misión por perdida.
La unión de Link y Swift nunca llegó a producirse
De Swift al Hubble. El famoso Telescopio Espacial Hubble está sufriendo un proceso similar al de Swift. Poco a poco, se está desorbitando, por lo que sus responsables se plantearon la posibilidad de fabricar una nave como Link. Tenían reticencias sobre su rentabilidad. Sin embargo, ahora hay más motivos para las reticencias. Y es que, visto lo visto, rescatar un telescopio de su final inminente es mucho más complicado de lo que parece. Solo queda asumirlo, tomar todos los datos posibles y seguir de cerca su final. Se espera que la mayor parte de Swift se queme y desintegre al cruzar nuestra atmósfera, pero algunas piezas pueden llegar enteras a nuestro planeta. Lo más probable es que caigan al mar y no entrañen ningún riesgo; pero, por si acaso, será mejor tenerlo todo controlado.
Imagen| NASA/Goddard Space Flight Center/Chris Smith (KBRwyle)
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La noticia
La NASA se rinde con el telescopio Swift: su misión de rescate ha fracasado y solo queda exprimirlo antes de que se queme en la atmósfera
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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