El modelo económico de la administración de Javier Milei exhibe algunos lineamientos como el dólar estabilizado y una importante promoción de los rubros productivos con perfil exportador, frente a una demanda interna debilitada, contraste que permite que en 2026 se alcanzara un objetivo que no se observaba desde hace siete años: el saldo positivo en la cuenta corriente de la balanza de pagos.
Si bien hubo otros períodos con superávit comercial de bienes, el déficit de servicios y, ocasionalmente, en la cuenta financiera, provocaban que la economía expulsara más divisas que las que ingresaba, un flujo que se mide en ese saldo de la cuenta corriente y también incide en la evolución del stock de reservas internacionales.
Tener una cuenta corriente en divisas positiva significa que un país obtiene, por la venta de más productos y servicios y por ingresos del exterior, más de los que gasta en importaciones.
Cuáles son los beneficios
- Acumulación de reservas: permite guardar dinero en moneda extranjera para usar en momentos de crisis o emergencias.
- Menor deuda externa: el país no necesita pedir préstamos a otros gobiernos o bancos internacionales para pagar lo que compra afuera e intereses de la deuda.
- Inversión internacional: el dinero extra se puede usar para comprar empresas, bonos o propiedades en otros países.
- Mayor estabilidad: protege a la economía nacional de cambios repentinos en los precios internacionales o de problemas financieros globales.
En el acumulado de los primeros siete meses de 2026, el saldo de la cuenta corriente alcanzó un superávit de USD 3.531 millones, frente a un déficit de USD 1.795 millones en el mismo período de 2025. “La mejora de la cuenta corriente acumulada (USD 5.327 millones) se explica por la mejora en la balanza del intercambio comercial (USD 8.947 millones), parcialmente compensada por mayores intereses pagados (USD 2.025 millones) y el pago de utilidades no habilitado el año previo (USD 3.222 millones)”, precisó un informe de la casa de Bolsa Allaria.
“La cuenta corriente cambiaria y la cuenta financiera informadas por el Banco Central en su último balance cambiario mostraron signo positivo en los últimos doce meses, hasta julio de 2026, con un incremento de reservas internacionales de aproximadamente USD 5.940 millones en el período”, agregó el reporte.
La cuenta financiera contabilizó entre enero y julio de 2026 un superávit de USD 2.726 millones, frente a un superávit de USD 3.071 millones en el mismo período de 2025, una vez descontados los ingresos extraordinarios del Fondo Monetario Internacional de USD 12.396 millones en abril del año pasado, como parte del acuerdo de facilidades extendidas con el organismo.
Si se analiza el desempeño de la cuenta corriente en años sin cepo cambiario, el resultado de 2026 se perfila como positivo, por encima de 2019, aunque debajo de 2008, 2007 y 2009. El resultado se destaca, de todos modos, frente a los déficits de 2016 a 2018.

El analista financiero Salvador Di Stefano indicó que “la balanza cambiaria del BCRA correspondiente a los últimos doce meses -cerrados al 31 de julio de 2026- mostró que la cuenta corriente cambiaria arrojó un resultado positivo de USD 2.549 millones, sostenido por una balanza de bienes superavitaria de USD 28.200 millones, compensada parcialmente por el pago de intereses (USD 12.800 millones) y por una balanza de servicios deficitaria de USD 9.400 millones”.
“La cuenta financiera también resultó positiva, en USD 3.219 millones, explicada por el ingreso de más de USD 18.000 millones en préstamos financieros y títulos de deuda, entre ellos USD 3.126 millones desembolsados por el FMI, y USD 2.821 millones de otros organismos financieros internacionales, a pesar de una compra neta de dólares por parte del público de USD 34.241 millones en el período. La combinación de ambas cuentas explicó un incremento de reservas internacionales de USD 5.940 millones en los últimos doce meses”, puntualizó Di Stefano.

En este balance positivo de la cuenta corriente tuvo un gran protagonismo el superávit comercial energético, acumuló USD 6.853 millones entre enero y julio de 2026, impulsado por el crecimiento de Vaca Muerta, mayores ventas al exterior y, sobre todo, por un factor coyuntural que hay que seguir día a día: el salto de 53% en la cotización del petróleo en 2026, hasta acercarse a USD 100 por barril. En este sentido, las exportaciones del sector fueron récord, por USD 9.151 millones en los primeros siete meses del año (+50% interanual).
El mercado discute cuánto margen queda para seguir comprimiendo riesgo y cuánto de esa mejora puede terminar trasladándose al costo de capital (Mazza)
“Los precios internacionales de las materias primas tuvieron otro mes de protagonismo, con la situación en Oriente Medio generando volatilidad y el fenómeno de El Niño empezando a cobrar mayor relevancia”, remarcó la correduría Balanz.
Este presente deja la sensación de que en la Argentina están “sobrando” los dólares, con un balance cambiario positivo que estaría justificando la estabilidad del precio de la divisa, que vuelve a perder este año frente al avance de la inflación (4% versus 21% acumulado en el año).
Además del proceso de recomposición de reservas netas encarado por el BCRA con compras de divisas en el mercado, el público mantiene un intenso ritmo de demanda de billetes. Los depósitos en dólares en efectivo del sector privado superan USD 40.000 millones y prácticamente se triplicaron a partir de los poco más de USD 14.000 millones de diciembre de 2023.
“Desde fines de 2023 la economía argentina se fue dolarizando gradualmente, según la evolución del activo y del pasivo de los bancos. Los bancos prestaron más al sector privado, y lo hicieron en una proporción relativamente mayor en dólares que en pesos, algo que fue posible por el fuerte incremento de los depósitos en esa moneda”, reportó Quantum Finanzas.
¿Cómo incide en la tasa de los bonos?
Los activos bursátiles de Argentina atravesaron un mes de agosto muy negativo, con caída de precios para acciones y bonos más una suba de 18% en el índice de riesgo país. En septiembre, esta actitud refractaria de los inversores parece revertirse y el indicador de JP Morgan volvió a quebrar el piso de 500 pb, para quedar más cerca de los 403 puntos básicos, el piso de julio de 2026 y, además, un nivel mínimo desde el 20 de abril de 2018.
El ingreso de divisas con la cuenta corriente positiva, el dólar estabilizado -con un ligero deslizamiento por encima de los $1.500-, precios elevados para los granos y la energía, y una mejora en el stock de reservas netas componen un menú favorable para un mayor descenso del riesgo país argentino.
Los analistas de Allaria trazaron dos escenarios con vistas a diciembre de 2026. Uno de ellos, el “escenario base”, proyecta que a lo largo de 2026 el BCRA conseguiría comprar USD 19.000 millones -hasta ahora acumula compras por más de USD 14.000 millones-. Además, prevé que “siga bajando la inflación y la mejora en los salarios reales apoye la imagen del Gobierno”.
“En este escenario, el Gobierno podría colocar deuda en los mercados de capitales internacionales por USD 5.000 millones, empezando el año 2027 con el programa cerrado -baja el riesgo país hasta 400 puntos básicos-. Sigue la normalización de la economía, con acceso parcial al mercado de capitales”, sintetizó.
“Un segundo escenario que analizamos es que el Gobierno deja de comprar dólares y cierra el año con compras acumuladas por USD 10.000 millones, la inflación detiene su baja de la mano de un tipo de cambio que sube impulsado por la apreciación del dólar en el mundo -suba del DXY-, y esto repercute en los salarios reales y deteriora la imagen del Gobierno. En este escenario, el Gobierno no logra colocar deuda en los mercados internacionales y con mayor incertidumbre sobre el programa financiero de 2027 sube el riesgo país hasta 700 puntos básicos”, completó el informe de Allaria.
“Desde fines de 2023 la economía argentina se fue dolarizando gradualmente y los bancos prestaron más al sector privado” (Quantum Finanzas)
Para Martín Mazza, “lo interesante es que Argentina está mostrando cierto desacople. Afuera se está discutiendo principalmente inflación y tasas, mientras acá el mercado está empezando a discutir cuánto margen queda para seguir comprimiendo riesgo y cuánto de esa mejora puede terminar trasladándose al costo de capital y a las valuaciones”.
“Argentina hoy no está operando solamente como un emergente más. Está operando una mejora de riesgo propio. El verdadero test va a ser ver si los activos argentinos pueden seguir mejorando incluso con una tasa americana estructuralmente más alta”, consideró Martín Mazza.


