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La lactancia materna se asocia a menos genes de resistencia a antibióticos en bebés

Madrid, 1 sep (EFE).- La lactancia materna exclusiva se asocia con menor abundancia y diversidad de genes de resistencia a antibióticos en el intestino de los bebés durante los primeros meses, señala un estudio que identifica cómo determinados componentes de la leche huma

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La lactancia materna se asocia a menos genes de resistencia a antibióticos en bebés

Madrid, 1 sep (EFE).- La lactancia materna exclusiva se asocia con menor abundancia y diversidad de genes de resistencia a antibióticos en el intestino de los bebés durante los primeros meses, señala un estudio que identifica cómo determinados componentes de la leche humana influyen en la presencia de esos genes.

Un estudio liderado por investigadores españoles que publica Cell Report Medicine identifica, por primera, vez el papel de los oligosacáridos de la leche humana (HMO) como moduladores del desarrollo temprano del resistoma (genes de resistencia antimicrobiana) intestinal infantil,

La leche humana, además de nutrientes, aporta compuestos bioactivos capaces de influir en la salud futura del bebe y su composición influye en cómo se configura la comunidad de microorganismos intestinales durante los primeros meses y en la presencia de genes de resistencia a antibióticos en estas bacterias.

El trabajo encabezado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) identifica que las diferencias en la composición de la leche entre madres, determinadas en parte por factores genéticos, pueden favorecer la presencia de comunidades bacterianas intestinales más equilibradas y condicionar la aparición de genes de resistencia.

La investigación, coordinada por el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC), apunta que en este proceso desempeñan un papel relevante los HMO, el tercer componente más abundante de la leche materna y cuyas concentraciones fluctúan durante la lactancia y varían entre individuos.

La promoción de la lactancia materna "parece ser una estrategia efectiva para reducir los genes de resistencia a antimicrobianos presentes en las comunidades bacterianas intestinales durante una etapa crítica en la formación de la microbiota”, destaca la investigadora del IATA María Carmen Collado, en una nota del CSIC.

La resistencia antimicrobiana es uno de los principales desafíos globales de salud pública y, aunque tradicionalmente se ha relacionado con el uso de antibióticos, las bacterias intestinales comienzan a adquirir y establecer genes de resistencia desde los primeros momentos de vida.

 Para estudiar cómo se configura ese proceso, el equipo analizó muestras fecales de 57 bebés de un mes de edad pertenecientes a la cohorte MAMI, un grupo de población de la Comunidad Valenciana formado por madres y sus bebés a los que se sigue hasta los seis años para estudiar cómo se forma y evoluciona la microbiota.

En el estudio también se analizaron muestras de leche de las madres y los resultados se validaron en una cohorte de Países Bajos con datos de 199 lactantes.

El análisis mostró que el tipo de parto y la alimentación son factores determinantes en la composición del resistoma.

Los bebés nacidos por cesárea presentaron diferencias en la diversidad de genes de resistencia a antibióticos respecto a los nacidos por parto vaginal, mientras que la lactancia materna exclusiva se relacionó con una menor abundancia y diversidad de estos genes.

Una de las principales aportaciones del estudio -destaca el CSIC- es identificar la relación entre determinados componentes bioactivos de la leche materna y la composición del resistoma infantil.

El equipo analizó los HMO, un grupo de moléculas complejas que no son digeridas por el bebé, pero que actúan como un alimento específico para algunas bacterias beneficiosas del intestino, favoreciendo su crecimiento y contribuyendo al equilibrio de la microbiota intestinal.

La cantidad y el tipo de estos oligosacáridos varían entre madres y dependen, en parte, de una característica genética conocida como estado secretor, relacionada con el gen FUT2.

Las madres con estado secretor producen una leche con una composición diferente de HMO y, en general, con mayores concentraciones de algunos de estos compuestos.

El estudio muestra que los bebés alimentados con leche de madres secretoras presentan una mayor presencia de bacterias beneficiosas del género Bifidobacterium, capaces de utilizar esos oligosacáridos como fuente de energía y asociadas a un desarrollo saludable de la microbiota intestinal.

"Los HMO actúan como moduladores ecológicos de la microbiota intestinal: favorecen el crecimiento de microorganismos capaces de utilizarlos y pueden limitar la expansión de bacterias portadoras de determinados genes de resistencia", detalla Collado.

El equipo señala que aún se necesita ampliar los análisis y realizar estudios longitudinales más extensos para comprender mejor los mecanismos y determinar hasta qué punto se puede intervenir sobre esos procesos.

En la investigación también participaron, entre otros, el Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG, CSIC-Universidad de Salamanca), la Universidad de Valencia y el Hospital Clínico Universitario de Valencia. EFE

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