Ruy A. Valdés

Seúl, 9 sep (EFE).- Seúl afronta una delicada encrucijada entre la presión de EE.UU. para implicarse militarmente en el estrecho de Ormuz, una vía clave para sus importaciones de crudo, y la advertencia de Irán, aliado de Corea del Norte, sobre "graves consecuencias" si se produce un envío de tropas surcoreanas.

El reciente viaje de un equipo de inspección surcoreano a Oriente Medio supone un fuerte indicio de que la Administración del presidente, Lee Jae Myung, estudia seriamente qué papel podría asumir.

Estas son las claves para entender las consideraciones que pesan sobre Seúl ante una eventual participación militar en el estrecho de Ormuz.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó reducir los ejercicios bilaterales Ulchi Freedom Shield (UFS), una de las dos maniobras anuales más importantes con Corea del Sur, a pocas horas de que comenzaran a mediados de agosto.

Aunque el mandatario de EE.UU. vinculó la decisión a su "buena relación" con el líder norcoreano, Kim Jong-un, el mensaje también señalaba que, según Trump, el presidente surcoreano rechazó una solicitud de apoyar a Washington en su misión de "desnuclearización" de Irán.

El mandatario estadounidense posteriormente siguió criticando la supuesta negativa de Seúl, señalando que el país asiático debería considerar el apoyo a EE.UU., que tiene una presencia de unos 28.500 soldados en Corea del Sur.

Aunque Seúl insiste en que no ha tomado una decisión sobre el envío de tropas en el estrecho de Ormuz, un funcionario presidencial reconoció el viernes que Seúl estudia el despliegue siempre que "no comprometa su capacidad de defensa", mientras la cartera de Defensa confirmó en la víspera el envío del equipo de inspección a Emiratos Árabes Unidos.

El portavoz de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, advirtió este lunes en un mensaje en coreano en la red social X de "graves consecuencias" si Corea del Sur participa en operaciones militares en Ormuz, que Teherán consideraría apoyo directo a la parte responsable de la "agresión".

Las implicaciones sobre la intervención militar contra Irán, junto con la movilización de activos del Ejército surcoreano, generan inquietud sobre los efectos que podrían tener la participación de tropas surcoreanas en la postura de preparación defensiva de Seúl.

El cálculo se complica por la alianza de Teherán con Corea del Norte, en momentos de fuertes tensiones intercoreanas y con Pionyang reforzado por su cooperación con Rusia y China.

El riesgo para los barcos surcoreanos en Oriente Medio tampoco es teórico. En mayo, el buque HMM NAMU, operado por la naviera surcoreana HMM, fue alcanzado por dos proyectiles que, según Seúl, eran probablemente misiles antibuque de desarrollo iraní.

Tras el ataque, el país asiático revisó una propuesta de Estados Unidos para sumarse a la escolta de embarcaciones en Ormuz.

Corea del Sur obtiene cerca del 70 % de su petróleo de Oriente Medio y el 95 % de ese volumen transita normalmente por el estrecho de Ormuz.

"Si se cierra (el estrecho) o se interrumpe gravemente, los surcoreanos sentirán las consecuencias muy rápidamente en los precios de la energía, el transporte, la industria y, en última instancia, en su vida cotidiana", dijo la víspera el teniente general retirado Chun In-bum, antiguo responsable de asuntos sobre EE.UU. en el Ministerio de Defensa surcoreano, en una publicación en su cuenta de LinkedIn

Chun sostiene que un potencial despliegue no debería entenderse simplemente como la respuesta a una petición de Washington, sino como una medida para proteger sus propios intereses nacionales, aunque considera que la misión debería limitarse a vigilancia, escolta, logística y tareas defensivas.

Un despliegue requeriría en principio aprobación parlamentaria. Dentro del gobernante Partido Democrático, al menos tres legisladores han expresado recientemente oposición o fuertes reservas a seguir una operación liderada por Washington.

Además, la opinión pública será otra prueba para la Administración Lee. En torno a un centenar de personas protestaron este miércoles en el centro de Seúl contra la presión estadounidense y para exigir al Gobierno que rechace el despliegue, en una convocatoria respaldada por más seiscientas organizaciones de la coalición Acción Conjunta contra la Guerra de Agresión y el Despliegue de Tropas. EFE

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