
La canícula en Guatemala empezará a disminuir sus efectos entre la primera y la segunda semana de septiembre, cuando las lluvias podrían retomar una frecuencia más regular y dar paso a la segunda parte de la temporada lluviosa, según explicó el pronosticador Jorge Chinchilla, del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología.
El cambio esperado llega después de un período seco que, en la proyección difundida meses atrás, podía extenderse hasta 40 días en algunas regiones y dejar déficits de lluvia de entre 37% y 63% durante julio y agosto. Esas previsiones ubicaban entre las zonas más afectadas a los valles de oriente y parte del altiplano central, precisamente donde el instituto meteorológico ahora reporta una mayor incidencia del fenómeno.
Según la Agencia Guatemalteca de Noticias, Chinchilla indicó que la disminución de las precipitaciones ha sido más notoria en los valles de oriente y en algunos sectores del altiplano central. En esas áreas, la canícula mantendrá sus efectos durante los próximos días, aunque con una finalización gradual y no abrupta.
El Insivumeh prevé que durante el próximo mes continúen las lluvias asociadas al paso de ondas del este, con una frecuencia estimada de una a dos por semana. Eso significa que la canícula no implica una ausencia total de precipitaciones, sino una reducción dentro de la propia época lluviosa.

Septiembre marcaría el retorno más constante de las lluvias
De acuerdo con el instituto, a comienzos de septiembre podrían presentarse precipitaciones esporádicas en distintos sectores del país. Entre la primera y la segunda semana del mes, esas lluvias tenderían a volverse más constantes, sobre todo en el altiplano central y en áreas de los valles de oriente que han recibido menos agua.
Esa transición coincide con el inicio de la segunda parte de la temporada lluviosa. Chinchilla dijo al medio estatal: “Esperaríamos que la canícula comience a disminuir sus efectos a principios de septiembre, dando paso a la segunda parte de la época lluviosa”.
El comportamiento de este año ha sido descrito como irregular. En una proyección anterior del propio Insivumeh, se estimó que la duración de la canícula variaría por región: entre 25 y 30 días en occidente y el altiplano central, entre 30 y 35 días en los valles de oriente y la costa del Pacífico, y entre 35 y 40 días en la Franja Transversal del Norte.
También se había advertido una reducción de lluvias durante julio y agosto con impacto potencial sobre la disponibilidad de agua y sobre actividades productivas y sociales. En ese escenario, los departamentos mencionados entre los más expuestos al déficit de precipitación fueron El Progreso, Jalapa, Sacatepéquez, Sololá, Zacapa, Baja Verapaz, Chiquimula, Totonicapán y Guatemala.
El aumento de lluvias coincidirá con más actividad ciclónica
Septiembre es uno de los meses con mayor presencia de lluvias en el país, y por eso el instituto espera un incremento gradual de las precipitaciones. Algunas regiones ya han registrado acumulados importantes por el ingreso de humedad desde el mar Caribe.
Junto con el aumento de lluvias, crece la posibilidad de que algún ciclón tropical produzca efectos directos o indirectos sobre el territorio nacional. La mayor actividad ciclónica suele concentrarse entre septiembre y noviembre por el aumento de las temperaturas en el Atlántico.
Las autoridades mantienen el monitoreo de las ondas del este, las lluvias y los sistemas tropicales con posible influencia sobre el país. La vigilancia se concentra especialmente en las regiones con mayor vulnerabilidad a inundaciones y crecidas de ríos.
En el trasfondo de esta temporada también figura una previsión de temperaturas más altas. En la información difundida previamente sobre el comportamiento climático de 2026, se señalaba que el país podría tener una temporada lluviosa irregular, con menos precipitaciones de las esperadas y aumentos térmicos de hasta 3 °C, un efecto que durante la canícula se vuelve más visible por la menor nubosidad.