
Kiev anunció el lunes una revisión de sus protocolos de seguridad tras una escalada de bombardeos con drones rusos que colapsaron el transporte público, golpearon la producción y dejaron víctimas civiles en distintos puntos del país.
El primer ministro Sergiy Koretskyi advirtió que el objetivo de Rusia es “paralizar la actividad económica en la capital y las principales ciudades”. Las alertas prolongadas, señaló, comprometen el funcionamiento de empresas, la logística, el transporte y los centros educativos.
Desde la semana pasada, drones a reacción atacan Kiev y sus alrededores generando hasta una docena de alertas por día. El metro dejó de cruzar el río Dniéper —que divide la ciudad en dos— durante cada alerta, desatando un caos circulatorio que se repite hora tras hora.

El alcalde Vitali Klitschko se reunió con funcionarios locales para analizar ajustes en los procedimientos vigentes, entre ellos mantener una línea de metro en operación pese a los ataques. El ayuntamiento también prepara cambios para el sistema educativo, incluida la enseñanza a distancia, ante el inicio del curso escolar previsto para el martes.
Mykhailo Zhernakov, director de un centro de estudios jurídicos, cuestionó en Facebook la sostenibilidad del esquema actual: “Si, por culpa de un solo dron en algún lugar de la región, todo o casi todo en la capital se paraliza durante unos 40 minutos cada hora, no vamos a poder aguantar mucho tiempo así”. Algunos residentes de Kiev, una ciudad de tres millones de habitantes, ya evalúan mudarse a zonas más seguras.

La ofensiva lleva ya cinco días consecutivos. En cuatro de ellos, Rusia lanzó cerca de 1.500 drones contra Ucrania, más de la mitad propulsados por motores a reacción, según declaró el presidente Volodímir Zelensky el domingo, quien subrayó que la intención es desgastar a la población. Los ataques del lunes a primera hora dejaron cuatro heridos y dañaron almacenes, un edificio de apartamentos y un comercio en la región de Kiev.
El sábado, un ataque en plena luz del día mató a una niña de dos años en un parque de la capital, mientras que un dron contra un depósito de municiones el viernes causó la muerte de 38 personas. Los bombardeos también alcanzaron otras regiones: en Odesa, un incendio destruyó una terminal de la empresa de mensajería Nova Poshta, y en Kryvyi Rih un impacto contra una instalación industrial dejó dos heridos.
Rusia intensificó sus ataques con misiles a principios del verano, aprovechando la escasez ucraniana de interceptores capaces de derribar proyectiles balísticos, y desde entonces sumó el uso masivo de drones diurnos contra objetivos económicos. Ucrania, por su parte, golpeó un centro logístico en Ekaterimburgo con drones el mismo lunes.
(Con información de AFP y Reuters)