Javier Milei volvió recargado y con insultos: optimismo por la economía, pero preocupación por los reclamos de las familias
Quienes frecuentan por estas horas al presidente Javier Milei dicen que lo notan con un marcado optimismo pero que, al mismo tiempo, detesta que sus funcionarios pongan en duda la marcha de la economía o que le hablen de falta de empatía del gobierno con los argentinos a los que les cuesta mucho lle
Quienes frecuentan por estas horas al presidente Javier Milei dicen que lo notan con un marcado optimismo pero que, al mismo tiempo, detesta que sus funcionarios pongan en duda la marcha de la economía o que le hablen de falta de empatía del gobierno con los argentinos a los que les cuesta mucho llegar a fin de mes.
Milei se entusiasmó con los sondeos de opinión que muestran una recuperación de las expectativas generales sobre su figura, luego de una caída que encendió alarmas en la Casa Rosada.
También suma la tendencia hacia la baja de la inflación prevista para los próximos meses y las señales de apoyo que recibió de los aliados en la cámara de diputados, para lograr la media sanción de la reforma a la carta orgánica del Banco Central y al proyecto de Inocencia Fiscal II.
Aunque sabe que los libertarios deberán dar pelea en el Senado, como él mismo lo reconoce, para poder convertirlos en ley en un plazo inmediato, aunque la Cámara alta le dio una buena satisfacción al aprobar un amplio paquete de pliegos de jueces. Ahí estuvo la mano del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
En algunos casos, los magistrados podrían actuar en causas que complican al gobierno, como la criptomoneda $LIBRA y las denuncias de corrupción en el área de discapacitados (ANDIS). Sin olvidar a Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito.
Los jueces Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola solo esperan la publicación del correspondiente decreto presidencial para ser confirmados en la Sala I de la Cámara Federal.
Los jueces Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola. (Foto Prensa Senado)
Sin embargo, el gobierno sabe que puede tener problemas en el Congreso, donde el peronismo, acompañado por otros sectores de la oposición, intentará imponer en Diputados los proyectos sobre el endeudamiento familiar y la prórroga de la ley de Emergencia en Discapacidad.
Ya falló el pasado miércoles y por eso hizo un pedido de sesión especial para el 9 de septiembre, lo que generó una rápida reacción de La Libertad Avanza, que llamó a plenarios de las comisiones para que analicen esos proyectos y así ganar tiempo con dos leyes que rechaza de plano el gobierno.
El pedido para que el Estado intervenga frente a los altos niveles de morosidad que hay en la Argentina irrita, y mucho, a Milei. Aunque hay que reconocer que el presidente siempre mantuvo la misma postura, incluso antes de recibir la banda presidencial. Que se trata de un acuerdo entre privados y que el gobierno no debe intervenir.
Los dichos y las acciones de Bullrich, a veces irritan con facilidad a Karina, pero los Milei la necesitan en el Senado para el tratamiento de las leyes prioritarias para el gobierno y también para las elecciones del año próximo, por la buena recepción que genera en una parte importante del electorado.
En realidad, muchas veces Bullrich no hace más que repetir algunas preocupaciones que anidan en el seno de la Casa Rosada, pero que casi nadie se anima a decirlo por miedo al enojo presidencial.
Mientras tanto, Milei volvió a donde parece sentirse cómodo: en el insulto al periodismo, a la oposición y a empresarios a los que considera enemigos de su administración.
Después de haber estado varios días en silencio, Milei volvió recargado a las redes sociales, a las entrevistas y hasta en sus presentaciones personales, como ocurrió en el colegio ORT donde su figura dividió las aguas frente a los insultos y generó malestar. Ese es precisamente el Milei que no quiere el Episcopado a poco más de dos meses de la llegada a la Argentina del Papa León XIV.
Los obispos argentinos saben que el sucesor de Francisco se mostrará cerca, en discurso y palabra, de los más necesitados y de los que más sufren el abandono del Estado en el país, además de pronunciarse por la reconciliación de la sociedad y el fin de todo tipo de grieta.
Javier Milei junto al papa León XIV. (Foto: Reuters/Vatican Media/Mario Tomassetti).
La comisión mixta que conforman el Episcopado y funcionarios del gobierno nacional volvió a reunirse y, a pedido de la Iglesia, no solo sumó a representantes de Córdoba y la Capital Federal, donde estará León XIV, sino del gobierno de Axel Kicillof, ya que el papa visitará Luján y algunos lugares del conurbano bonaerense.
Si bien Milei rechaza que le hablen de falta de empatía de la Casa Rosada, hace tiempo que tomó nota de la necesidad de mostrar a un gobierno más cerca de aquellos que lo votaron para la Presidencia y hoy están desencantados. Y se lo hacen saber en un lugar dónde los libertarios siempre se sintieron cómodos, las redes sociales.
Quiere dar señales, aunque sin apartarse ni un punto ni una coma de su plan económico que cumple al pie de la letra quien es más mileísta que el propio Milei: el ministro de Economía, Luis Caputo.
En esa línea hay que recibir el anuncio de una serie de medidas para reactivar el crédito hipotecario en la Argentina, a través de los bancos públicos y privados, mediante la licitación de dinero del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES y que despertó preocupación en los jubilados.
En realidad, ese Consejo tiene una larga historia de desencuentros desde el gobierno de Raúl Alfonsín hasta la fecha.
En el medio, había trascendido una idea que estaba siendo analizada en el gobierno para subir el ingreso mínimo en las paritarias hasta un millón de pesos, con la ayuda de sumas fijas o bonos que recibirían los trabajadores.
Una vez más, el salario mínimo será resuelto por un decreto oficial para moverlo de los actuales $ 376.600, que parecen insignificantes frente a la canasta básica total que llega a los $1.531.473 (para que una familia tipo no sea considerada pobre), o la canasta básica alimentaria (que marca el límite para no caer en la indigencia) y que es de $708.016,24.
“Justicia social” apareció en el vocabulario libertario y sorprendió en boca del ministro Caputo. Pero claro que con una interpretación muy diferente a la que le da el peronismo, que se debate en una pelea por el poder, con final incierto, entre Cristina Kirchner, desde su lugar de prisión domiciliaria, y Kicillof.
Aunque también podrían adaptar una máxima del PJ. Eso de que la “única verdad es la realidad”, porque más allá de los discursos de recuperación de los salarios y el consumo, la Casa Rosada tomó nota de la necesidad de salir en ayuda de aquellos que pueden tener en sus manos los votos decisivos para una reelección de Milei.