La erupción del volcán Anak Krakatau obligó este domingo a restringir operaciones aéreas y actividades en sectores de Java y Sumatra, que dejaron 209 vuelos afectados y cerca de 22.800 pasajeros alcanzados por cancelaciones, demoras y reprogramaciones.
La ceniza volcánica alteró la actividad en varios aeropuertos, incluido el Soekarno-Hatta de Yakarta, el principal de Indonesia. El Ministerio de Transporte informó que las modificaciones alcanzaron rutas nacionales e internacionales. Las restricciones también afectaron a otras terminales aéreas. Garuda Indonesia, AirAsia, Singapore Airlines y Cathay Pacific comunicaron ajustes en sus servicios para brindar respuesta a sus pasajeros.
“Varios vuelos de AirAsia con origen y destino en Yakarta fueron cancelados o reprogramados”, declaró el director ejecutivo interino de AirAsia Indonesia, el capitán Achmad Sadikin, según el diario The Jakarta Post. “La situación provocada por las cenizas volcánicas también ha obligado a realizar ajustes operativos en determinados servicios de AirAsia cuyas rutas de vuelo podrían verse afectadas”, añadió. El directivo indicó que los pasajeros recibieron información sobre el estado de sus vuelos y las alternativas disponibles.
La actividad del volcán Anak Krakatau, ubicado en el estrecho de la Sonda entre Java y Sumatra, aumentó durante la noche del viernes. La agencia meteorológica detectó ceniza en Yakarta, Banten, Java Occidental, Lampung, Bengkulu y Sumatra Meridional, con columnas que alcanzaron varios kilómetros de altura.
La caída de ceniza también alteró la vida cotidiana en comunidades próximas. Varias escuelas suspendieron sus actividades, mientras pescadores de la zona interrumpieron las salidas al mar.
Las autoridades recomendaron el uso de mascarillas y protección ocular, limitar las actividades al aire libre y aumentar la precaución al conducir ante la reducción de la visibilidad. También pidieron a residentes, pescadores y turistas que no se acerquen a menos de tres kilómetros del cráter activo.
En Bandar Lampung, las autoridades utilizaron camiones cisterna para humedecer vías principales y evitar que la ceniza se eleve y afecte la circulación. “Se ordenó a la agencia de desastres y al departamento de bomberos de Bandar Lampung que rociaran agua en varias carreteras principales”, explicó la alcaldesa Eva Dwiana.
“Esperamos que el rociado reduzca la ceniza volcánica en suspensión del Monte Anak Krakatau que está molestando a los residentes y usuarios de la vía”, agregó.
La Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB) descartó, por ahora, un riesgo inminente de tsunami. El organismo difundió una evaluación del Centro de Vulcanología y Mitigación de Peligros Geológicos (PVMBG), que concluyó que el crecimiento del edificio volcánico desde el episodio de 2018 permanece limitado y no apunta a un colapso masivo. “Por lo tanto, esperamos que los residentes de Banten y Lampung no entren en pánico”, afirmó el portavoz de la BNPB, Berton SP Panjaitan, quien aseguró que las autoridades mantienen una vigilancia estrecha sobre la evolución del volcán.
“La morfología actual del Anak Krakatoa es diferente de la que presentaba antes del episodio de 2018 (...). Las evaluaciones realizadas hasta la fecha indican que el crecimiento del Krakatoa desde la erupción del 22 de diciembre de 2018 sigue siendo relativamente limitado y no supone un riesgo de colapso estructural de una magnitud capaz de provocar un tsunami”, afirmó la directora de la Agencia Geológica de Indonesia, Lana Saria.
El Anak Krakatau sufrió el 22 de diciembre de 2018 una erupción nocturna que provocó el derrumbe parcial de su cono volcánico. Ese episodio desencadenó un tsunami que sorprendió a personas que pasaban las vacaciones de Navidad en las costas de Java y Sumatra. El balance oficial de aquel desastre registró 425 muertos, 25 desaparecidos y cerca de 14.000 heridos.
El volcán, conocido como el “hijo del Krakatoa”, emergió de las aguas en 1927, más de medio siglo después de la erupción que destruyó la caldera del Krakatoa original en 1883. Aquella cadena de explosiones causó la muerte de más de 36.000 personas y tuvo consecuencias que se percibieron en distintas partes del mundo durante varios meses.
(Con información de AFP y Europa Press)



