
La noche en el Estadio Georgios Karaiskakis fue un parteaguas para Armando “Hormiga” González.
El delantero mexicano, recién llegado al futbol europeo, firmó un doblete y una asistencia en la victoria 3-2 del Olympiacos sobre Volos en la Copa de Grecia, actuación que lo convirtió en el jugador más valioso del encuentro.

Más allá de los números, lo que marcó la jornada fue su capacidad para definir partidos y su discurso de humildad, que lo conecta tanto con la afición local como con la mexicana.
En un momento en el que los reflectores apuntaban hacia él, González eligió hablar de manera sencilla y compararse con sus referentes, reconociendo que su éxito depende del trabajo colectivo.
La comparación con Lionel Messi y el discurso de humildad de Armando González
Tras el encuentro, en entrevista con Omar Villarreal de Azteca Deportes, Armando dejó una declaración que rápidamente se convirtió en titular: “Yo no soy Messi para quitarme a todos. A mí me ponen centros, mi trabajo es meterla”.
Con esas palabras, el exjugador de Chivas dejó claro que su estilo no se basa en la fantasía individual, sino en la eficacia dentro del área.
La comparación con el astro argentino no fue un gesto de arrogancia, sino una manera de demostrar respeto a su talento y reafirmar su estilo propio de identidad como delantero de área.
González reconoció que sus goles dependen de la dinámica del equipo, y que su misión es responder con eficacia. Además, subrayó su compromiso con el país: “Yo solo quiero darles una felicidad y poner el nombre de México en alto”.
De la Leagues Cup a la competencia europea
El impacto de la Hormiga no se explica sólo por una noche. Su camino en Grecia ha sido un proceso acelerado que lo llevó de suplente a protagonista en cuestión de días.
- Debut discreto: entró de cambio frente a Atromitos y Asteras Tripolis, sin incidencia en el marcador.
- Primer destello: el 2 de septiembre, contra AEL Larissa, anotó y asistió en la Copa de Grecia.
- Oportunidad clave: la lesión de Ayoub El Kaabi le abrió la puerta de la titularidad frente a Volos.
- Explosión ofensiva: con el doblete y la asistencia, alcanzó tres goles y dos asistencias en cinco partidos oficiales.
- Ovación al salir: al minuto 71, la afición del Karaiskakis se puso de pie para reconocerlo.
La nueva figura del Olympiacos resumió de manera sencilla esa transición: “Todo ha pasado muy rápido. Hace unas semanas estaba jugando la Leagues Cup y ahora ya estoy acá. Eso es lo bonito del futbol, que rápido te da revancha”, explicó.
Orgullo mexicano y proyección internacional
Más allá de los goles, González dejó claro que su motivación es representar a México y al Olympiacos con dignidad: “Muy feliz y contento por el cariño que me han brindado. Yo sólo trato de dar mi mejor versión y representar a este club dignamente, como lo buscaba en Chivas”, agradeciendo tanto a la afición griega como a la mexicana.
Por otro lado, el técnico José Luis Mendilibar le pidió mantener la misma línea de trabajo y priorizar el resultado colectivo. Armando lo resumió con humildad, insistiendo en que su rol es claro: meter goles.
Su rendimiento lo coloca como uno de los mexicanos más prometedores en Europa, con próximos retos en la Europa League y la Superliga griega.
En este sentido, la Hormiga no sólo está construyendo estadísticas, sino también una narrativa de humildad, orgullo nacional y eficacia goleadora, que lo proyecta hacia escenarios de mayor exigencia.
Su frase sobre Messi no fue un gesto de comparación, sino una declaración de principios: él no pretende ser un genio del regate, sino un delantero que cumple con su rol y que quiere poner el nombre de México en alto.



