
Juan Carlos Ortiz Flores fue condenado a 17 años y cinco meses de prisión tras aceptar su responsabilidad por la muerte de Raquel Guerrero, una mujer de 84 años, ocurrida después de un intento de hurto en Bucaramanga (Santander).
La víctima era la madre del general José Luis Esparza, quien fue ficha clave en la Operación Jaque durante el gobierno de Álvaro Uribe.
El caso ocurrió el viernes 10 de julio de 2026, cuando la mujer caminaba por una calle del barrio Universidad de Bucaramanga. Dos hombres que se movilizaban en motocicleta intentaron quitarle el bolso.
El intento de hurto terminó con la mujer arrastrada sobre el pavimento y con un golpe en la cabeza que le causó un trauma craneoencefálico. La víctima ingresó a una Unidad de Cuidados Intensivos y murió el 22 de agosto, después de permanecer días bajo atención médica.

Así fue la captura del implicado
La Policía Metropolitana de Bucaramanga capturó a Ortiz Flores durante un operativo desarrollado en el barrio Bavaria. El hombre se movilizaba en una motocicleta cuando los uniformados realizaron el procedimiento. Durante la requisa, las autoridades le encontraron un arma traumática y municiones.
La captura permitió avanzar en la investigación por el ataque contra la madre del general Esparza. El proceso judicial incluyó elementos relacionados con el intento de hurto y el porte del arma hallada durante el operativo.
La Fiscalía vinculó el desenlace fatal con la caída y el arrastre de la víctima. Según su versión, el trauma craneoencefálico derivado de esa agresión terminó con la vida de la mujer.
El preacuerdo incluyó homicidio agravado y otros delitos
Ortiz Flores celebró un preacuerdo con la Fiscalía y aceptó cargos por homicidio agravado, hurto calificado, tentativa de hurto y porte ilegal de armas de fuego.
La aceptación de responsabilidad quedó incorporada al proceso por la muerte de la mujer de 84 años. La pena establecida para el condenado fue de 17 años y cinco meses de prisión.
El expediente judicial diferenció el intento de apoderarse del bolso de la víctima de las consecuencias que produjo el ataque. Aunque los hombres no se llevaron las pertenencias, la agresión derivó en lesiones que resultaron mortales.
El caso ocurrió en una zona residencial de Bucaramanga y tuvo como punto central la secuencia registrada en video. Las imágenes mostraron el acercamiento de los motociclistas y el momento en que la mujer fue derribada durante el intento de robo.
La investigación estableció que la víctima requirió traslado inmediato a cuidados intensivos tras el golpe contra el pavimento. Su muerte ocurrió luego de la atención hospitalaria, mientras avanzaban las pesquisas para identificar a los implicados.


