🌙 17°Dólar $1.535Blue $1.545
En vivo
Cadena LaserHolding de Radio · Noticias las 24 horas
Último momento
Rosa Icela Rodríguez entrega al Congreso el Segundo Informe de Gobierno de Claudia SheinbaumEl detrás de escena de la turbulenta salida de Gorosito de San Lorenzo: los roces internos y lo candidatos a sucederloUn estudio detectó una señal preocupante en los bosques: están perdiendo una función clave para el climaLlaryora se reunió con el presidente de la FIA: Córdoba avanza en las gestiones para volver a recibir al Rally MundialQuién es y cómo juega Carlos Álvarez, la nueva joya española del Club AméricaCaso Loan: rechazaron apartar al juez que preside el tribunal y el juicio se reanuda con los testimonios de cuatro testigosEl Liverpool cede al hondureño Keyrol Figueroa al Port Vale para la temporada 2026-27Era hora: San Luis digitalizó la receta fitosanitaria y eliminó el uso del papel para las aplicaciones en el campo
Internacional

Hito en Suiza: un campo reveló más de 2.200 fragmentos de un meteorito caído hace 175.000 años

Un campo en el Jura bernés , la zona francófona del cantón de Berna junto al lago de Biel , en el noroeste de Suiza , guarda uno de los tesoros científicos más singulares de Europa: más de 2.200 fragmentos del meteorito de Twannberg , un cuerpo celeste de hierro que explotó en la atmósfera hace 175.

Cadena LáserVía Infobae3 min de lectura
CompartirWhatsAppFacebookX
Hito en Suiza: un campo reveló más de 2.200 fragmentos de un meteorito caído hace 175.000 años
La zona del Jura bernés, junto al lago de Biel, concentra restos de un objeto de hierro que estalló en el aire hace 175.000 años (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un campo en el Jura bernés, la zona francófona del cantón de Berna junto al lago de Biel, en el noroeste de Suiza, guarda uno de los tesoros científicos más singulares de Europa: más de 2.200 fragmentos del meteorito de Twannberg, un cuerpo celeste de hierro que explotó en la atmósfera hace 175.000 años y dispersó sus restos en una franja de seis kilómetros entre el Twannberg y el Mont Sujet.

El número de piezas identificadas supera ampliamente lo que los investigadores esperaban encontrar, según informó Euronews.

Antes del impacto, el cuerpo celeste medía entre 4 y 20 metros y pesaba al menos 250 toneladas. Al entrar en la atmósfera, se fragmentó y sus restos quedaron esparcidos por el cantón de Berna. Durante décadas, el campo de dispersión pasó casi inadvertido. Solo la búsqueda sistemática con detectores de metales, impulsada en los últimos años, reveló la verdadera magnitud del hallazgo.

De 400 a más de 2.200 fragmentos en diez años

Una infografía de Infobae detalla la recolección de más de 2.200 fragmentos del meteorito de Twannberg en la región del Jura bernés, en Suiza (Imagen Ilustrativa Infobae)

El crecimiento en el número de piezas catalogadas ilustra el alcance de las exploraciones recientes. “Hace diez años eran 400 fragmentos, ahora son más de 2.200”, señaló el geólogo Beda Hofmann, del Museo de Historia Natural de Berna, en declaraciones con el medio suizo SRF. La búsqueda con detectores de metales permitió cubrir zonas que antes quedaban fuera del radar de los investigadores.

La historia del sitio arranca el 9 de mayo de 1984, cuando una agricultora suiza encontró en un campo un bloque extraño de unos 15 kilogramos. En un principio nadie supo qué era. Los análisis posteriores confirmaron que la pieza estaba compuesta de hierro y procedía del espacio exterior, lo que desató el interés científico por la zona.

El único meteorito de hierro de tipo IIG registrado en Europa

En una década, el recuento pasó de 400 a más de 2.200 piezas, según el geólogo Beda Hofmann del Museo de Historia Natural de Berna (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Twannberg pertenece a la clase IIG, una de las categorías más raras dentro de los meteoritos de hierro. Es el único ejemplar de ese tipo registrado en toda Europa, y en todo el mundo apenas se conocen unos pocos casos. Su singularidad química es notable: un contenido de níquel inusualmente bajo y una concentración de fósforo especialmente alta, lo que lo distingue de la mayoría de los meteoritos de su grupo.

Dentro de la comunidad científica, cada uno de los fragmentos que logran ser recuperados constituye una fuente de información valiosa acerca de la composición y evolución de los distintos cuerpos celestes presentes en el universo. Estos restos hacen posible que los investigadores puedan estudiar cómo fue la historia temprana del sistema solar, situación que transforma al campo del Jura bernés en un laboratorio natural de primer orden.

Los glaciares desplazaron fragmentos y dejaron pistas sobre la última gran glaciación

Los especialistas vinculan la nueva distribución con el arrastre de enormes masas de hielo de hace 175.000 años, cuando la meseta suiza estaba cubierta por capas

Varios de los restos encontrados recientemente aparecieron a mayor altitud que los hallados en exploraciones anteriores. Los expertos atribuyen esa distribución al movimiento de los glaciares: hace 175.000 años, enormes masas de hielo cubrían amplias zonas de la meseta suiza, con capas que en algunos puntos superaban el kilómetro de espesor. Esas masas arrastraron fragmentos del meteorito y los depositaron en nuevas posiciones.

Esa particularidad convierte a las piezas en testigos de dos procesos a la vez: su origen es espacial, pero su trayectoria posterior pertenece a la historia geológica terrestre. La ubicación de los nuevos fragmentos puede ofrecer claves sobre la dinámica de la penúltima glaciación en los Alpes suizos.

La búsqueda continúa activa, aunque enfrenta obstáculos concretos. En el subsuelo conviven restos metálicos sin relación con el meteorito —papel de aluminio, clavos, chatarra— que dificultan la detección. Además, cualquier exploración requiere autorización del servicio arqueológico competente. Pese a esas limitaciones, los investigadores siguen rastreando la zona, convencidos de que el campo todavía guarda más fragmentos por descubrir.

Más de Internacional

Ver más →