
La eventual finalización del Estatus de Protección Temporal (TPS, por su siglas en inglés) para los salvadoreños en Estados Unidos podría tener efectos sobre las remesas, el consumo interno y el mercado laboral de El Salvador, según advirtió el economista Daniel Parra en una entrevista hecha por Telemundo 44 Washington, D.C.
La preocupación crece ante la fecha del 9 de septiembre, mencionada como un punto de inflexión para miles de beneficiarios del programa migratorio.
Para una parte de las familias salvadoreñas, el dinero enviado desde Estados Unidos cubre gastos cotidianos vinculados con alimentación, vivienda, educación y servicios básicos.
Un inmigrante identificado como Santos Villatoro relató a la cadena que mantiene el envío de recursos a sus familiares porque la situación económica en el país centroamericano dificulta que puedan cubrir por cuenta propia el costo de la canasta básica.
“Mis familiares lo utilizan para los gastos de la casa, ya económicamente para vivir. La canasta básica, pues todo está caro ahorita”, afirmó Santos al citado medio.
La cancelación del TPS podría elevar la pobreza en El Salvador
El economista Daniel Parra planteó que la cancelación del TPS podría reducir el flujo de remesas entre USD 1,200 millones y USD 1,500 millones al año. Según su análisis, eso afectaría de forma directa a hogares que dependen de transferencias de familiares que viven y trabajan en Estados Unidos.
“En el plano económico, el desastre es grandísimo”, sostuvo el especialista durante la entrevista. Al mismo tiempo, el experto calculó que el primer impacto podría traducirse en un aumento del 10% de la pobreza en El Salvador, además de una caída del consumo interno.
Si los salvadoreños que hoy cuentan con TPS perdieran la autorización para residir y trabajar en Estados Unidos, el país centroamericano podría enfrentar el retorno de personas que buscarían incorporarse a un mercado laboral con limitaciones para absorber nueva mano de obra.
“También tendríamos presión sobre el mercado laboral en El Salvador”, afirmó Parra ante Telemundo 44 Washington, D.C.

El economista explicó que entre el 80% y el 90% de las remesas se destina a necesidades básicas. La reducción de esos ingresos podría afectar de manera inmediata la capacidad de pago de alquileres, alimentos, matrículas escolares, medicamentos y facturas de servicios públicos.
De igual forma, el fin del TPS puede tener un efecto multiplicador en comercios y actividades locales, dado que una parte de los fondos enviados por la diáspora se convierte en consumo dentro de las comunidades receptoras. Una menor disponibilidad de dinero en los hogares puede afectar tanto a las familias como a pequeños negocios que dependen de esas compras diarias.
Parra recomendó no anticipar decisiones financieras por temor a una medida que todavía podría cambiar. “No entrar en pánico”, dijo, y pidió mantener cautela para evitar que la incertidumbre genere efectos económicos antes de una decisión definitiva sobre el TPS.
La situación migratoria de los beneficiarios salvadoreños del TPS seguirá bajo atención, por sus posibles consecuencias tanto para las comunidades residentes en Estados Unidos como para la economía salvadoreña.


