
Mariana Ochoa sorprendió al compartir uno de los episodios más difíciles de su vida durante una conversación con Karina Torres y Brianda Deyanara en La Casa de los Famosos. La cantante habló de una etapa en la que el alcohol, una relación sentimental complicada y diversas situaciones emocionales terminaron llevándola a tomar una decisión que, según su propio relato, cambió su manera de entender lo que estaba viviendo.
Ochoa comenzó recordando a su padre y destacó el papel que tuvo frente a los problemas familiares. “Mi papá fue un guerrero porque... pues su amor a mi mamá y a nosotros”, comentó. A partir de esa reflexión, explicó que los grupos de ayuda pueden ser importantes para quienes atraviesan situaciones relacionadas con las adicciones y recordó que ella misma terminó buscando ese tipo de apoyo.
La cantante también relató que se enamoró de un hombre con quien planeó casarse en Las Vegas. “Yo nunca me di cuenta. Viví un año antes con él”, explicó. Según su testimonio, posteriormente descubrió que su pareja consumía cocaína y que comenzaron a presentarse comportamientos violentos. “De repente empezó con empujones”, recordó, además de mencionar episodios de agresiones verbales.
El episodio que encendió las alarmas

Uno de los momentos que más llamó la atención ocurrió cuando Mariana recordó una discusión después de regresar de un antro. Ambos habían estado tomando y, durante el altercado, ella decidió quitarse los tacones y lanzárselos a su pareja. “Pero unos tacones, güey, así como los de Gala de ayer”, relató, provocando la sorpresa de sus acompañantes.
“Por suerte los esquivó”, añadió. Sin embargo, más allá de la anécdota, aquella reacción la llevó a hacerse una pregunta que terminó siendo fundamental para ella: “¿Qué persona puede sacar lo peor de mí? O sea, algo estoy haciendo muy mal”. La cantante identificó entonces que necesitaba revisar lo que estaba ocurriendo con ella misma.
Después de regresar de su luna de miel, Mariana acudió a una fiesta en la que, según contó, llegó a consumir alrededor de quince tragos entre tequila y mezcal. “Besé otro güey, ni me acuerdo”, confesó. Además, reconoció que había estado manejando, situación que pudo haber tenido consecuencias graves.
Uno de sus amigos intervino y le quitó las llaves del automóvil. “No te vas a regresar así a tu casa, de ninguna manera”, recordó que le dijo. Mariana incluso bromeó sobre el estado en que se encontraba aquella noche: “Me pude haber besado con el del valet parking, ¿sabes?”. Para ella, ese episodio fue una señal de que algo no estaba bien.
La decisión de ingresar a una clínica

Ochoa explicó que la situación terminó detonando preguntas sobre su propia relación con el alcohol. Recordó que su padre tenía alcoholismo y pensó que quizá podía existir un componente hereditario. “Si mi papá estaba enfermo de alcoholismo, pues igual y yo también lo heredé”, relató durante la conversación.
La cantante explicó que primero acudió a un grupo donde recibió información sobre los diferentes niveles de consumo. “Te dan una tablita y te dicen: ‘Si te pasa tal, ya tienes este nivel’”, recordó. También señaló que el consumo puede ser progresivo y aumentar con el tiempo.
Sin embargo, Mariana hizo una distinción importante sobre su propia experiencia. “Tal vez mi nivel de alcoholismo no había llegado a una enfermedad, pero mis emociones estaban destruidas”, aseguró. Para ella, el alcohol también podía funcionar como una manera de escapar de aquello que estaba sintiendo: “Tú buscas alcohol, de repente, para evadir la realidad”.
Cinco semanas dentro de una clínica

La decisión llegó después de aquel periodo de crisis. “Primero yo me metí a una clínica, estuve cinco semanas en una clínica”, contó Mariana, quien explicó que posteriormente comenzó un proceso terapéutico con una especialista a la que atribuye un papel importante en su recuperación.
“Isabel, te mando muchos besos porque ella me salvó”, expresó al recordar a la terapeuta, quien, según relató, había sido actriz y era conocida por Cynthia Klitbo. En ese momento, Mariana todavía quería luchar por su matrimonio y reconoció que se sentía “superculpable”.
La cantante también explicó que en la clínica conoció aspectos de la vida de su entonces pareja que desconocía. “Me decían: ‘Es que él consume drogas desde los trece años’”, relató sorprendida. Según su versión, él también ingresó posteriormente a una clínica, pero Mariana recibió una advertencia que cambió su perspectiva: “Va a ser como tu hijo, nunca va a ser tu pareja”.
Su relato terminó con una reflexión breve, pero contundente, sobre aquella experiencia: “Ay, sí, hay que saber escoger”.


