El clásico había terminado dos horas atrás. Atlanta con gol de Rodrigo Moreira le había ganado 1-0 a Chacarita en San Martín y había hundido al Funebrero en zona de descenso. Los hinchas estuvieron no menos de 20 minutos insultando a los jugadores a la salida y se fueron masticando bronca. Pero la barra tenía otras intenciones: la idea de La Famosa barra de San Martín, la facción oficial que maneja Angélica Molina, ex esposa del difunto líder histórico, Raúl Muchinga Escalante, era terminar con la facción disidente. Entonces esperaron a que finalizara el operativo de seguridad y 50 miembros fueron directo a emboscar a sus rivales, que guardan sus pertrechos en una casa enfrente de la platea local. La idea era atacar por sorpresa, robar las banderas y dejar en claro que ya no hay lugar para disidencias.

Pensaban que encontrarían poca resistencia dado que generalmente a esa hora ya se desconcentraron todos. Pero se equivocaron. Eran 40 integrantes de Los Pibes de Chacarita, como se hace llamar la otra facción, que aún estaban en el lugar. Por eso al ataque sobrevino un contraataque. Y lo que empezó en una propiedad en Matheu y Zapata con facas y piedras se trasladó durante 400 metros hasta Gutiérrez y Maipú. Fueron 15 minutos de terror hasta que al final aparecieron las armas de fuego: seis disparos contaron los vecinos hasta que se dispersaron ambos bandos justo cuando llegaba la Policía. Cuando todo terminó, el saldo fueron dos heridos de bala, entre ellos la jefa, Angélica Molina, y otro barra de su sector, Brian Cisneros. Y 17 detenidos, todos del grupo de La Famosa banda de Chacarita. Insólitamente, no pasaron ni una noche detenidos. La UFI 1 de San Martín intervino judicialmente, caratuló todo como “Lesiones, atentado y resistencia a la autoridad” y liberó a los violentos. Con dos heridos de bala, ni siquiera puso abuso de armas, que podría haber aumentado la posible pena. Increíble pero real.

La guerra se desató el día menos pensado. Si bien la interna viene hace muchos años, en el último tiempo no se habían producido enfrentamientos. Con anuencia de la Policía y la dirigencia se llegó al acuerdo que La Famosa Banda ocupara la tribuna que da a calle Gutiérrez y Los Pibes de Chacarita la que da a la arteria French. Y como cada uno tiene su negocio, sobre todo Angélica Molina apodada “La Dueña” porque históricamente junto a Muchinga manejaron desde el merchandising, los puestos de comida y bebida, la reventa de tickets y los trapitos, nadie estaba sacando los pies del plato. Si es cierto que había algunas amenazas por redes sobre todo de la facción oficial de ir a por la disidente, porque ésta venía ganando cierto terreno. Pero nadie daba demasiado crédito a qué esto pudiera suceder y mucho menos en un clásico y con el Funebrero en la situación deportiva en que se encuentra.

Pero quién habría iniciado la confrontación sería Josué, uno de los hijos de Angelica, que tras discutir con algunos rivales poco después de la derrota con Atlanta llamó a la madre para informar la situación. Y ésta pergeñó la ofensiva: iban a esperar a que terminara el operativo policial y ya con la zona liberada, ir a tomar la casa donde guardan las cosas Los Pibes de Chacarita, que antes se hacían llamar Somos Familia y tenía entre sus miembros a Ana, la hermana de Angélica. Casi como una tragedia griega.

Facciones de la barra brava del club Chacarita Juniors se enfrentan en la vía pública durante incidentes nocturnos.

Lo cierto es que cuando el ejército de La Dueña fue por las vituallas, se encontró con que aún estaba en la zona buena parte de la barra disidente. Y en vez de repensar la situación decidieron atacar igual. La primera batalla se dio en Matheu y Zapata pero al no tener superioridad numérica, lo que planearon como un golpe comando rápido terminó siendo un retroceso con fuerzas parejas. Y desde Los Pibes de Chacarita aparecieron más personas dispuestas a dar batalla, con lo que el contraataque llevó la pelea hasta la zona que maneja la facción oficial, la del Conventillo de la calle Gutiérrez de Villa Maipú. Y ahí, cuando ya la pelea cuerpo a cuerpo tomaba forma definitiva, aparecieron los balazos que fueron directo hacia donde estaba Angélica Molina que recibió una herida de arma de fuego en la pierna y varios golpes en la cabeza, teniendo que ser trasladada al hospital Castex. También recibió un balazo otro integrante de su facción, Braian Cisneros, en su caso en el cuádriceps izquierdo, debiendo ser internado en el hospital Belgrano. Ambos quedaron en observación pero fuera de peligro. En San Martín se cuenta que también quedaron heridos de bala Marcelo y el Alemán, del grupo de Los Pibes de Chacarita, pero que se hicieron atender en un consultorio privado de Hurlingham por lo que sus casos no quedaron en el registro oficial.

En ese instante llegó alertada por los vecinos la Policía que a puro balazo de goma logró dispersar a ambos grupos y finalmente detener a 17 de los barras, entre ellos Emilce Bustamante, hija de Muchinga, y Josué, hijo de Angelica. Y si bien fueron puestos en libertad a la medianoche, desde la Agencia de Preención de Violencia en el Deporte (Aprevide) le confirmaron a este medio que todos serán puestos en derecho de admisión.

La guerra en la tribuna le suma tensión a una situación por demás complicada: Chacarita quedó anteúltimo en su zona y cuando faltan sólo ocho fechas para terminar el torneo, la posibilidad del descenso se asoma como real cada día más. En medio de eso, que haya estallado la interna de la barra con heridos de bala preanuncia un futuro aún más negro, porque de lo único que se habla por estas horas en San Martín es que habrá revancha, y será a sangre y fuego.

Integrantes de la hinchada de Chacarita Juniors se desplazan por una calle de noche frente a un mural del club durante un cruce interno.