
Una expedición de botánicos de la Universidad de Chulalongkorn y la Universidad Príncipe de Songkla identificó una nueva especie de planta con flor sin hojas en un parque nacional del oeste de Tailandia, hallada durante relevamientos en el Parque Nacional Thong Pha Phum.
La planta recibió el nombre de Thismia daemona por su aspecto oscuro y por su modo de vida oculto en el suelo del bosque, a partir de un estudio publicado en la revista PhytoKeys. Pertenece al género Thismia, un grupo de ejemplares pequeños que a veces recibe la denominación de “faroles de hadas”.
Según la publicación científica citada por Phys.org, el hallazgo se produjo en un ambiente poco habitual para este género, ya que la población fue encontrada a casi 1.000 metros de altitud y en una zona estacionalmente seca, una condición distinta a la que suele asociarse.
El descubrimiento amplía el registro conocido

El estudio elevó a 16 la cantidad de organismos de Thismia registrados en Tailandia. Además, la nueva especie fue ubicada dentro de la sección Geomitra, conocida hasta ahora solo en Malasia peninsular, Borneo y Sumatra.
El dato le da al descubrimiento un alcance que va más allá del registro botánico local y lo convierte en una referencia para el estudio de la distribución geográfica de este grupo vegetal.
El investigador Sahut Chantanaorrapint, de la Universidad Príncipe de Songkla, explicó que “el hallazgo de Thismia daemona en el Parque Nacional Thong Pha Phum fue, sin duda, una gran sorpresa”.
Las especies de este género suelen aparecer en selvas bajas húmedas durante todo el año. “Sin embargo, esta población fue descubierta en un bosque montano perennifolio estacional a una altitud de casi 1.000 metros (3.300 pies) sobre el nivel del mar”, agregó.
Su aspecto motivó el término de “flor del diablo”

La apariencia fue uno de los rasgos más destacados por los investigadores. La flor es en su mayor parte negra y presenta apéndices similares a cuernos que coronan una estructura en forma de cúpula, descrita como una especie de mitra.
A eso se suman zonas rojizas y anaranjadas intensas en la base, que los autores compararon con ojos brillantes de un demonio; esa imagen dio origen a la denominación “devil flower” (“flor del diablo”).
Chantanaorrapint sostuvo que “nuestro equipo coincidió unánimemente en que nombrarla Thismia daemona capturaba a la perfección su esencia enigmática y diabólica”. Esa explicación vinculó el nombre tanto con su aspecto como con su vida oculta bajo la superficie.
La planta, además, carece de hojas y depende de hongos para nutrirse: no fabrica su propio alimento mediante la luz solar, como ocurre con la mayoría de las especies vegetales, sino que obtiene recursos del subsuelo a través de esos organismos.
El número conocido de individuos es menor a 50 ejemplares

Pese al interés científico que despertó, el futuro de estos ejemplares fue presentado como frágil. Por ahora, solo se la conoce en una única población de menos de 50 individuos, localizada en un área menor al tamaño de una cancha de fútbol.
Con esos datos, fue evaluada de manera provisional como en peligro crítico de extinción, una de las razones es que su hábitat se encuentra dentro de un parque nacional muy visitado por turistas.
Ese punto introduce un riesgo para un organismo que vive en un microhábitat reducido y que permanece oculto en el terreno. La combinación de una distribución mínima y un número de individuos muy bajo explica la preocupación expresada por los expertos.

Frente a ese escenario, Chantanaorrapint planteó que la participación de la comunidad será central para cuidarla: “Un paso fundamental es adoptar un enfoque de conservación sostenible alineado con el concepto de ‘El hombre y la biosfera’ de la UNESCO”.
El investigador añadió que ese esquema debe buscar un equilibrio entre la protección de la biodiversidad y la participación humana. También afirmó que “inspirar a la población local a enorgullecerse de su patrimonio natural no solo protege el microhábitat, sino que también fomenta un ecoturismo sostenible liderado por la comunidad”.



