Un caza F-16 Fighting Falcon en vuelo

La Fuerza Aérea recibirá una segunda tanda de seis cazas F-16 Fighting Falcon durante la segunda quincena de septiembre, según se informó de manera oficial, mientras que el Ejército continúa la negociación en paralelo para incorporar helicópteros UH-60L Black Hawk antes de que finalice el año.

Las seis aeronaves —dos biplazas F-16BM y cuatro monoplazas F-16AM— realizarán escalas técnicas en España y Brasil antes de aterrizar en la Argentina. Y se prevé que el cruce del Atlántico, que iniciará la semana próxima, según supo Infobae, cuente con el apoyo de aviones cisterna KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de Estados Unidos para el reabastecimiento en vuelo, el mismo procedimiento empleado en diciembre de 2025 con el primer lote.

“El gobierno argentino está tratando de fortalecer nuestras fuerzas armadas, fortalecer nuestra seguridad dentro de nuestro territorio y en relación con nuestras fronteras”, adelantó el vocero presidencial Adrián Ravier durante una conferencia de prensa, a principios de agosto.

En aquel momento, el funcionario añadió: “Los F-16 son más que un avión de combate, son un salto cualitativo en nuestro sistema de defensa. Son unidades con capacidad de interceptación supersónica, lo que nos permite responder a amenazas en cualquier parte del país en cuestión de minutos”.

Las nuevas aeronaves se sumarán, así, a los seis F-16 incorporados el 5 de diciembre de 2025, lo que elevará a 12 el total de unidades operativas. El programa Peace Condor, en virtud del cual Argentina adquirió 24 cazas F-16 A/B MLU a la Real Fuerza Aérea de Dinamarca mediante un contrato firmado en abril de 2024, contemplaba entregas escalonadas hasta 2028. Sin embargo, el ritmo de incorporaciones podría permitir completar la dotación para finales de 2027, según explicó el analista Andrei Serbin Pont en Infobae en Vivo.

El ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, y Joseph Humire, subsecretario de Guerra de Estados Unidos, durante su encuentro en el Pentágono, (Washington)

Hasta que concluyan las obras de adecuación en la VI Brigada Aérea de Tandil, sede definitiva del sistema de armas, el Área Material Río Cuarto, en la provincia de Córdoba, funcionará como asentamiento operativo provisorio.

Las adquisiciones en materia de Defensa se inscriben en un vínculo bilateral que el propio Gobierno argentino define como el más estrecho con Estados Unidos en décadas. Ayer, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue enfático en este sentido: “Argentina está liderando una oportunidad histórica en el hemisferio occidental”. Otro gesto que la Casa Rosada atribuye a este alineamiento fueron las palabras de Donald Trump en relación con la posibilidad de revisar el respaldo histórico de Washington al Reino Unido sobre las Islas Malvinas.

En este sentido, en marzo de 2026, el ministro de Defensa, Daniel Presti, viajó a Washington y se reunió en el Pentágono con Joseph Humire, subsecretario de Guerra de Estados Unidos, y con Michael Jensen, director sénior para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional (NSC). En ese encuentro, Presti planteó la necesidad de adquirir carros blindados Stryker, helicópteros Black Hawk y tecnología para prevenir ciberataques sobre infraestructura crítica.

Según publicó Infobae en aquel momento, el marco conceptual que sustenta estas negociaciones ya no es el de un conflicto convencional con un país limítrofe, sino el de la llamada guerra híbrida: ataques a puertos, gasoductos, centrales nucleares o yacimientos como los de Vaca Muerta. Argentina integra el denominado Escudo de las Américas, y Washington ve en Buenos Aires un socio regional clave para sus hipótesis de seguridad en el hemisferio, en particular por los recursos energéticos del país, su posición sobre el Atlántico Sur y la cercanía con el estrecho de Magallanes.

Aunque la negociación continúa, aún no hay fechas confirmadas de arribo, ni cantidades ni montos cerrados. “La intención es tener unos Black Hawk, que es un sistema de armas mucho más moderno, distinto al que tenemos”, señalaron desde el Gobierno a este medio.

La llegada de los Black Hawk iniciaría el reemplazo gradual de los veteranos Bell UH-1H Huey, en servicio desde hace más de 50 años en el Batallón de Aviación de Combate 601, y cubriría el vacío operativo dejado por los Aerospatiale AS332B Super Puma, ya retirados del servicio.