
Dos recién nacidos recibieron nirsevimab, el primer anticuerpo monoclonal de acción prolongada contra el virus respiratorio sincitial (VRS), en la Maternidad del Hospital Santo Tomás.
La aplicación marcó el inicio de una nueva estrategia del Ministerio de Salud destinada a proteger a recién nacidos y lactantes frente a las formas graves del VRS.
Esta medida se enmarca en una política que prioriza a los bebés cuyas madres no recibieron la vacuna contra el VRS durante el embarazo o no cuentan con comprobante de inmunización.
También se incluyen los recién nacidos de madres que fueron vacunadas menos de 14 días antes del parto, ya que pueden no haber adquirido una protección adecuada.
El programa contempla una fase de recuperación para menores de tres meses en zonas priorizadas durante el primer año.

La inversión inicial supera los $3,5 millones e incluye la adquisición de 13.790 dosis de nirsevimab a través del mecanismo de compra de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
El personal del Hospital del Niño José Renán Esquivel fue responsable de la administración de las primeras dosis.
El Ministerio de Salud confirmó que la vacunación materna continuará como estrategia principal para proteger a los recién nacidos, aplicándola entre las semanas 30 y 36 de gestación desde 2025.
El uso de nirsevimab funcionará como complemento para cubrir brechas de cobertura, y su implementación se irá extendiendo a más centros de salud y regiones.
Hasta la semana epidemiológica 31, el VRS ha provocado 18 muertes en Panamá, de las cuales 16 corresponden a menores de cinco años y dos a personas mayores de 65, según datos oficiales.

La distribución geográfica muestra que la comarca indígena Ngäbe Buglé concentra seis decesos, mientras que Bocas del Toro y Chiriquí registran tres cada una. Panamá Oeste reportó dos muertes y el resto se reparte en distintas regiones.
La nueva estrategia sanitaria, según se indicó, busca disminuir los casos graves y las muertes en los grupos más vulnerables. La protección de los recién nacidos frente al VRS es prioritaria, especialmente para quienes no han recibido inmunidad suficiente por medio de la vacunación materna.
El enfoque progresivo permitirá ampliar el alcance de la protección a un mayor número de bebés en el país.
Por otra parte, las autoridades sanitarias han señalado que Panamá está adaptando sus políticas siguiendo las recomendaciones internacionales, con especial atención a la tecnología y la mejora de los servicios.
Entre los avances mencionados por Yelkys Gil, directora general de Salud Pública, destacan la telemedicina y la utilización de drones para entregar insumos y medicamentos en áreas remotas. Estas herramientas facilitan el acceso y mejoran la oportunidad de la atención sanitaria.

Gil resaltó la reciente firma de la estrategia “Una Sola Salud”, que integra los ámbitos de salud humana, animal y ambiental. Además, subrayó que Panamá ha sido designada con la vicepresidencia en el programa de administración presupuestaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Trabajamos para cerrar brechas geográficas, culturales y económicas. Mediante la teleconsulta, la reducción en costos de medicamentos y una atención orientada al trato humano, llevamos soluciones concretas a la población mientras analizamos el contexto internacional”, afirmó Gil en sus intervenciones.
La Atención Primaria de Salud ocupa un lugar central en la transformación del sistema, explicó en su oportunidad Jennifer Almanza, de la Dirección Nacional de Enfermería y estudiante de doctorado en Salud Pública. La clave, dijo, está en fortalecer la atención en las comunidades, con un enfoque integral y centrado en las familias y su entorno.
Durante una simulación reciente, los participantes analizaron tanto los procesos de toma de decisiones como la cooperación internacional en salud. La actividad permitió identificar los desafíos que enfrenta Panamá para avanzar hacia un sistema más accesible, cohesionado e innovador.
El conjunto de estas iniciativas refleja la apuesta por combinar inmunización, tecnología y atención comunitaria como ejes de una política sanitaria orientada a reducir desigualdades y responder con mayor eficacia a los riesgos emergentes en salud pública.