En la década de 1930, un operador de paseos turísticos de Silver Springs, Florida, tuvo una idea tan llamativa como inesperada: incorporar monos a una excursión en barco para darle un aspecto más exótico al recorrido y atraer a más visitantes.

En 1938, el hombre conocido como Colonel Tooey liberó aproximadamente seis macacos rhesus en una pequeña isla ubicada en el río Silver. El plan parecía sencillo: mantener a los animales allí para que los turistas pudieran observarlos durante los paseos. Sin embargo, había un detalle que el operador desconocía y que cambió por completo el destino de la colonia.

Por qué llevaron monos a una isla de Florida

Silver Springs ya era un importante atractivo turístico desde el siglo XIX y sus aguas cristalinas habían dado lugar a los famosos paseos en barcos con fondo de vidrio. Durante los años 30, Colonel Tooey estaba a cargo de una de las operaciones de excursiones y buscaba nuevas formas de hacer más atractivos sus recorridos.

Según la Universidad de Florida, Tooey liberó alrededor de seis macacos rhesus con la intención de aumentar el turismo y los ingresos de los paseos en barco. Los animales fueron colocados en una isla del río Silver, donde supuestamente permanecerían como parte del paisaje de la excursión. El problema fue que el plan partía de una premisa equivocada: los macacos rhesus son excelentes nadadores.

(Foto: Imagen generada con IA-Gemini)
(Foto: Imagen generada con IA-Gemini)

El día que descubrieron que los monos podían nadar

Cuando los macacos fueron liberados en la isla, no tardaron en demostrar que el río no era una barrera para ellos.

Los animales nadaron desde la isla hasta las zonas boscosas que rodeaban el río, donde comenzaron a desplazarse y reproducirse. La Universidad de Florida señala que la población actual desciende de aquellos ejemplares introducidos intencionalmente durante la década de 1930.

La historia fue reconstruida también por National Geographic, que cuenta que los seis macacos liberados en 1938 escaparon rápidamente hacia los bosques porque eran capaces de atravesar el agua con facilidad.

Lo que había sido pensado como una atracción controlada terminó convirtiéndose en una población de monos viviendo en libertad en Florida.

Los monos terminaron convirtiéndose en una atracción

Aunque los animales habían escapado de la isla, los operadores de los barcos descubrieron que todavía podían aprovechar su presencia para entretener a los turistas.

Según la Universidad de Florida, los encargados de los paseos utilizaban comida para atraer a los macacos hacia la orilla y permitir que los visitantes pudieran observarlos durante las excursiones.

Con el paso de las décadas, los monos se multiplicaron y comenzaron a ocupar nuevas zonas de la región.

Un estudio de la Universidad de Florida señala que para la década de 1980 la población había llegado a unos 400 ejemplares y que los animales se habían extendido hacia los bosques cercanos al río Ocklawaha.

Qué pasó con los monos de Silver Springs

La población continuó creciendo durante décadas y llegó a convertirse también en un problema de conservación debido a que se trata de una especie no nativa de Florida.

Entre 1984 y 2012 se implementaron programas para controlar su crecimiento. Según la Universidad de Florida, aproximadamente 1.000 macacos fueron retirados de la población durante ese período y destinados a instalaciones de investigación biomédica. El programa generó controversias y finalmente fue suspendido.

En 2015, una estimación citada por la Universidad de Florida calculó unos 175 macacos rhesus distribuidos en cinco grupos dentro de Silver Springs State Park, aunque la población continuaba creciendo.

Así, lo que comenzó como una estrategia para hacer más atractivo un paseo turístico terminó creando una población de macacos rhesus introducidos en libertad en el centro de Florida. Una idea pensada para atraer visitantes terminó teniendo consecuencias que su creador probablemente nunca imaginó.