Kiev, 1 sep (EFE).- Al menos ocho personas murieron esta madrugada en Kiev y otras tres perdieron la vida en sus alrededores en un nuevo ataque masivo ruso con misiles balísticos y drones contra la región capitalina, según el balance de víctimas ofrecido por el Servicio de Emergencias de Ucrania.
Seis de los muertos que se conocen hasta el momento son trabajadores de la empresa pública ferroviaria ucraniana, Ukrzaliznytsia, según ha anunciado la propia empresa. El ataque ruso de anoche ha tenido infraestructuras de la compañía entre sus principales objetivos.
Otras tres murieron en ataques a infraestructura industrial y a una gasolinera en la localidad de Boríspil, cerca de Kiev.
Numerosos edificios de viviendas sufrieron daños por la caída de drones o misiles rusos en la región.
El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, ha escrito en X que este nuevo ataque contra Kiev demuestra que, a diferencia de Volodímir Zelenski, que ofrece un alto el fuego y pide una reunión de presidentes para hablar del final de la guerra, el líder del Kremlin, Vladímir Putin, no está interesado en la paz.
Sibiga pidió que se intensifique la presión a Rusia con la aprobación por parte del Congreso de EE.UU. de una ley impulsada, entre otros, por el difunto senador republicano cercano a Trump Lindsey Graham que daría poderes adicionales al presidente para dictar sanciones secundarias en forma de aranceles a quienes sigan financiando el esfuerzo de guerra ruso mediante la compra de petróleo.
El jefe de la diplomacia ucraniana también pidió nuevas sanciones internacionales que afecten a la capacidad de Rusia de seguir produciendo misiles balísticos y emplazó a sus socios a que destinen los activos rusos congelados sobre todo en la UE a ayudar a Ucrania.
Rusia ha atacado de forma prácticamente ininterrumpida Kiev desde el jueves, sobre todo con drones, en una campaña de bombardeos dirigida principalmente contra almacenes de supermercados y otras empresas dedicadas a la venta minorista.