
La incertidumbre por el vencimiento del TPS puede afectar el envío de remesas hacia El Salvador y dejar expuestas a más de 170,000 personas que han vivido durante décadas en Estados Unidos, advirtió Óscar Chacón, asesor de estrategias y cofundador de Alianza Américas.
Durante una entrevista en Frente a Frente, Chacón sostuvo que el fin de la protección obliga a muchas familias a destinar recursos a asesoría legal, trámites migratorios o la posibilidad de perder el empleo.
Esa reorientación de los gastos puede reducir el dinero disponible para los hogares que dependen de los envíos desde Estados Unidos. El asesor afirmó que millones de familias salvadoreñas reciben apoyo por medio de las remesas familiares.
Chacón dijo que tenía conocimiento de una reducción de las remesas durante los meses previos frente al año anterior, aunque aclaró que no había actualizado ese dato antes de la entrevista.
Si los beneficiarios que pierden el TPS ven reducidos sus ingresos o solo encuentran trabajos peor remunerados, tendrán menos capacidad para ayudar económicamente a sus familiares en El Salvador, planteó.
Aportes de los salvadoreños con TPS a Estados Unidos
El posible impacto en las remesas ocurre pese a los aportes que los salvadoreños amparados por TPS han realizado durante décadas en Estados Unidos, según Chacón.

El especialista sostuvo que esa población ha contribuido mediante el pago de impuestos, su presencia en el mercado laboral y la riqueza que su trabajo ha generado para las empresas estadounidenses.
A su juicio, el aporte no puede medirse únicamente en cientos de millones, sino en miles de millones de dólares acumulados a lo largo de 25 años.
Chacón también mencionó una dimensión que, según dijo, suele quedar fuera de la discusión pública: la contribución cultural de los inmigrantes salvadoreños y de la población extranjera en general.
El asesor agregó que la población inmigrante aporta juventud a una sociedad estadounidense que debe financiar jubilaciones y servicios de salud para las personas retiradas.
Los salvadoreños protegidos por TPS, sostuvo, han contribuido a esos sistemas sin tener certeza de que podrán acceder a esos beneficios futuros.
TPS: Óscar Chacón descarta una prórroga automática
La situación actual de los beneficiarios, según Chacón, ocurre pese a los aportes acumulados durante más de dos décadas y media en Estados Unidos.
El TPS para más de 170,000 salvadoreños llegó a su vencimiento el 9 de septiembre de 2026 sin una renovación formal anunciada por el Gobierno de Estados Unidos, afirmó el cofundador de Alianza Américas.
Durante la entrevista, rechazó la versión que circuló en redes sociales sobre una extensión automática de seis meses si las autoridades no emitían un anuncio. “No es cierto”, respondió.

Chacón explicó que el secretario de Seguridad Nacional puede postergar la fecha final del programa. Esa decisión podría alcanzar hasta 18 meses, pero depende de la discreción de esa autoridad y debe estar respaldada por un documento escrito.
El especialista diferenció una postergación de la fecha de finalización de una renovación formal del Estatus de Protección Temporal. Aunque son trámites parecidos, una ampliación del plazo no equivale a mantener vigente la protección migratoria.
A falta de una comunicación oficial, Chacón consideró “prácticamente una imposibilidad” una renovación formal para los salvadoreños. Añadió que el Departamento de Seguridad Nacional todavía podía anunciar un período adicional para que las familias se prepararan.
TPS y 25 años de arraigo salvadoreño
La preocupación por una eventual salida se explica por el tiempo que los beneficiarios han permanecido en Estados Unidos. Chacón recordó que el TPS fue otorgado en 2001 a salvadoreños que ya residían en ese país.
Algunos habían permanecido entre ocho, 10 y 12 años sin autorización migratoria antes de inscribirse en el programa. El TPS les permitió evitar la deportación y obtener autorización para trabajar.
A partir de esa protección, muchas personas formaron familias, tuvieron hijos y nietos, compraron casas, abrieron empresas y reunieron bienes en Estados Unidos.
El cofundador de Alianza Américas sostuvo que la finalización del TPS afecta a una población que construyó durante más de 25 años su vida familiar, laboral y económica fuera de El Salvador.
“Estamos enfrentando el fin de sus vidas”, expresó al describir la situación de personas que, en muchos casos, no conocen otra realidad laboral o familiar distinta a la que tienen en Estados Unidos.
Chacón planteó tres escenarios generales: regresar a El Salvador, salir hacia un tercer país o permanecer en Estados Unidos sin la cobertura migratoria que les otorgaba el TPS.
El efecto del fin del programa, sin embargo, no será igual para todos. Cada persona debe revisar cuál era su condición migratoria previa antes de registrarse en el TPS.
Al concluir la protección, el beneficiario vuelve a la situación que tenía antes de su inscripción original. Si una persona tenía abierto un proceso de deportación cuando solicitó el TPS, podría retornar a esa condición.

Por esa razón, Chacón señaló que no hay una respuesta uniforme sobre las opciones o los plazos de cada salvadoreño. Cada expediente requiere una evaluación individual.
El asesor lamentó que no exista un acceso sencillo a asesoría jurídica especializada. Dijo que incluso las personas con capacidad para pagar un abogado pueden enfrentar dificultades para encontrar profesionales con experiencia en estos asuntos.
El Salvador y las dificultades de un retorno masivo
Dentro de esas alternativas, el regreso a El Salvador aparece como la opción formal más cercana. Sin embargo, Chacón cuestionó que el país tenga condiciones para recibir y reinsertar a más de 170,000 personas.
El asesor afirmó que buena parte de los beneficiarios tiene más de 50 o 60 años. A su juicio, ese grupo enfrentaría dificultades para obtener empleo por la discriminación laboral relacionada con la edad y por la escasez de plazas formales.
“Si sos mayor de 35, a veces ya no te quieren emplear”, dijo al referirse a las barreras que, según él, existen para las personas mayores en el mercado de trabajo salvadoreño.
Chacón también cuestionó la idea de que todos los retornados puedan abrir pequeños negocios. Señaló que El Salvador mantiene una alta presencia de economía informal, lo que limita esa posibilidad.
El cofundador de Alianza Américas sostuvo que los gobiernos salvadoreños no se prepararon desde 2001 para una posible finalización del TPS. Afirmó que se asumió que el programa se mantendría de forma indefinida.

Más de 850,000 salvadoreños sin papeles
El desafío de un retorno no se limitaría a quienes tuvieron TPS. Chacón estimó que, además de los más de 170,000 beneficiarios del programa, hay más de 850,000 salvadoreños sin papeles en Estados Unidos.
La suma de ambos grupos supera el millón de personas. Para el entrevistado, un retorno masivo de esa dimensión representaría un desafío que El Salvador no está en condiciones de asumir.
Chacón afirmó que el escenario migratorio del Gobierno de Donald Trump apunta a devolver a sus países de origen a quienes no tienen autorización migratoria para permanecer en Estados Unidos.
“No estamos en una condición óptima” para recibir a los salvadoreños que pierden el TPS, manifestó. Añadió que el desafío sería aún mayor si las medidas alcanzan a un número más amplio de compatriotas sin documentos.



