El telescopio Roman despega este domingo: el ingeniero argentino de NASA que trabajó en el desarrollo cuenta cómo será la misión
Este domingo 30 de agosto, la NASA pondrá en marcha una de sus misiones científicas más importantes de los últimos años. A las 8.26 de la Argentina, el telescopio espacial Nancy Grace Roman despegará desde el Complejo de Lanzamiento 39A, en Florida. A bordo de un Falcon Heavy, iniciará su viaje haci
Este domingo 30 de agosto, la NASA pondrá en marcha una de sus misiones científicas más importantes de los últimos años. A las 8.26 de la Argentina, el telescopio espacial Nancy Grace Roman despegará desde el Complejo de Lanzamiento 39A, en Florida. A bordo de un Falcon Heavy, iniciará su viaje hacia una órbita situada a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.
El nuevo observatorio buscará responder algunas de las mayores incógnitas de la astronomía: cómo evolucionó el universo, qué influencia ejercen la materia oscura y la energía oscura y qué clases de planetas existen más allá del Sistema Solar. Para investigarlas, observará enormes regiones del cielo con una nitidez similar a la de Hubble y un campo de visión mucho más amplio.
Entre quienes trabajaron para que Roman llegara a esta etapa hay un argentino: Lucas Paganini. Como ejecutivo del programa en la NASA, el ingeniero mendocino coordinó recursos, cronogramas y riesgos durante el desarrollo del telescopio.
El nuevo observatorio buscará responder algunas de las mayores incógnitas de la astronomía. (Foto: nasa.gov)
Paganini se encuentra desde hace varios días en Cabo Cañaveral, donde acompaña a los equipos de NASA y SpaceX en los últimos preparativos antes del despegue. En la cuenta regresiva para el lanzamiento, TN Tecno conversó con él sobre la etapa final del proyecto, los momentos críticos de la misión y las preguntas científicas que Roman intentará responder.
“Ver y acompañar al telescopio desde la instalación donde fue preparado para el lanzamiento hasta el hangar donde ahora se está integrando con el cohete Falcon Heavy, fue uno de esos momentos en los que realmente sentí lo cercano que Roman está de ir al espacio", expresó. Y agregó: “Fueron semanas muy intensas y todavía queda trabajo por hacer. En esta etapa, mi tarea está centrada en las últimas revisiones y verificaciones previas al lanzamiento y la evaluación de riesgos”.
- En ese aspecto, ¿qué riesgos o posibles fallas todavía te preocupan?
- Un lanzamiento espacial nunca está libre de riesgo, en especial con un telescopio de esta dimensión. Pero Roman pasó años de pruebas justamente para reducirlo al máximo. A esta altura no hay una falla específica que me preocupe especialmente. Mi atención está en que todo funcione como fue diseñado durante el lanzamiento y, sobre todo, en esos primeros momentos críticos una vez que el observatorio se separe del cohete.
- ¿Cómo vas a vivir el despegue? ¿Cuál será tu rol en ese proceso? ¿Tenés alguna tarea, o simplemente te vas a relajar, si es que eso es posible en estos casos, y disfrutar?
- Durante el lanzamiento voy a estar en una de las consolas de NASA en Hangar AE, en Cabo Cañaveral, siguiendo en tiempo real el estado de la misión. No tengo un rol activo operando el cohete o el observatorio, voy a estar escuchando las comunicaciones, atento al estado de los sistemas y manteniendo informada a la dirección de NASA. Y espero también poder disfrutar un poco el momento, ya que son años de trabajo concentrados en unos pocos minutos.
- Cuando comience la cuenta regresiva ¿a qué vas a estar atento? ¿Hay algún momento en el que finalmente vas a poder respirar aliviado?
- Voy a estar atento a varios hitos, pero uno especialmente importante es lo que llamamos power positive. Ocurrirá aproximadamente una hora y ocho minutos después del lanzamiento, cuando esperamos confirmar que Roman está estable, comunicándose y generando su propia energía con los paneles solares. Es un momento clave porque significa que el observatorio ya está funcionando por sí mismo. Creo que ahí voy a poder respirar bastante más tranquilo.
- El lanzamiento del telescopio se adelantó, algo poco habitual. ¿Qué ocurrió dentro del proyecto para que eso fuera posible?
- Roman se va a lanzar nueve meses antes de la fecha comprometida por NASA, algo poco habitual para una misión de esta complejidad. No hubo un único secreto. Fue el resultado de buena planificación y comunicación entre distintos organismos, manejo disciplinado de riesgos y márgenes, decisiones tomadas a tiempo y, sobre todo, un equipo que supo resolver los problemas que inevitablemente aparecen en un proyecto de esta escala.
- Entre todas las preguntas científicas que podrá investigar Roman, ¿cuál es la que personalmente más deseas que el telescopio ayude a responder?
- Hay muchas preguntas fascinantes, pero personalmente hay una que siempre me resulta especialmente poderosa: ¿qué tan especial es nuestro Sistema Solar y, en última instancia, estamos solos? Roman no buscará vida directamente, pero nos ayudará a entender qué tipos de planetas existen, cuáles podrían ser habitables y qué tan comunes son sistemas como el nuestro.
- Cuando veas despegar el cohete, ¿en quién o en qué momento de todos estos años de trabajo se te van a venir a la memoria?
- Seguramente voy a pensar en mi familia y en todas las personas con las que compartí este camino desde que se inició en Mendoza. En estas últimas semanas estoy tratando de disfrutar cada momento. Pero sobre todo, antes de saltar inmediatamente a lo que viene después, trato de reflexionar todo lo que significó llegar hasta acá, compartir con todos este momento, y seguir aprendiendo.
Roman enviará alrededor de 1,4 terabytes de información científica sin procesar por día. (Foto: nasa.gov)
Para qué servirá el telescopio espacial Nancy Grace Roman
Nancy Grace Roman observará el universo principalmente en luz infrarroja. Su instrumento central tendrá una resolución comparable a la de Hubble y un campo de visión al menos 100 veces mayor, lo que le permitirá estudiar extensas regiones del cielo con gran nivel de detalle.
Durante buena parte de su desarrollo, la misión fue conocida como WFIRST o Wide Field Infrared Survey Telescope, que puede traducirse como Telescopio de Sondeo Infrarrojo de Campo Amplio. Pero en 2020, la NASA la rebautizó para homenajear a Nancy Grace Roman, la primera jefa de Astronomía de la agencia y una de las principales impulsoras de los observatorios espaciales.
Durante su misión principal de cinco años, elnuevo telescopio buscará responder algunas de las preguntas centrales de la astronomía actual. Sus observaciones permitirán reconstruir la expansión del universo, estudiar la distribución de la materia oscura y calcular qué tipos de planetas existen en la Vía Láctea.
El programa estará organizado alrededor de tres grandes relevamientos. Uno analizará galaxias y estructuras cósmicas; otro observará repetidamente determinadas regiones para detectar supernovas y objetos que cambian con el tiempo; el tercero apuntará hacia el centro de nuestra galaxia para buscar planetas.
Roman enviará alrededor de 1,4 terabytes de información científica sin procesar por día. Una vez procesados, los datos quedarán disponibles para toda la comunidad científica.
Cómo es el Telescopio Roman
Roman posee un espejo principal de 2,4 metros de diámetro, el mismo tamaño que el de Hubble. La principal diferencia estará en la superficie del cielo que podrá cubrir: Hubble se especializa en regiones pequeñas y el nuevo observatorio abarcará un área unas 100 veces mayor en cada imagen.
Su instrumento central será el Wide Field Instrument, una cámara de aproximadamente 300 megapíxeles compuesta por 18 detectores. Cada exposición registrará una región ligeramente mayor que el tamaño aparente de la Luna llena.
El telescopio también llevará un coronógrafo que bloqueará el resplandor de las estrellas para revelar la luz más débil de planetas y discos de polvo cercanos. La NASA lo considera una demostración tecnológica destinada a probar sistemas que podrían utilizarse en futuras misiones dedicadas al estudio de mundos rocosos.
Roman tendrá una función diferente de la del telescopio James Webb, que puede observar objetos más débiles y distantes con mayor detalle gracias a su espejo de 6,5 metros. Roman recorrerá superficies más amplias para localizar grandes poblaciones de galaxias, estrellas y planetas que luego podrán ser examinadas por otros observatorios.
Los objetivos del Roman: energía oscura, materia oscura y planetas fuera del sistema solar
Uno de los principales objetivos de la misión será investigar la expansión acelerada del universo, fenómeno asociado con la energía oscura. Roman observará galaxias y explosiones estelares de diferentes épocas para reconstruir cómo cambió esa expansión durante miles de millones de años.
También medirá las pequeñas deformaciones que la gravedad produce en la luz de galaxias distantes. Esos datos ayudarán a reconstruir la distribución de la materia oscura, una sustancia que no puede observarse directamente y cuya existencia se conoce por sus efectos gravitacionales.
Otro relevamiento se concentrará en los planetas situados fuera del sistema solar. Roman vigilará alrededor de 200 millones de estrellas hacia el centro de la Vía Láctea y buscará pequeñas variaciones en su brillo mediante una técnica denominada microlente gravitacional.
Esta técnica funciona cuando un objeto se alinea con una estrella más distante y su gravedad actúa como una lente que amplifica temporalmente la luz de ese astro. Si el objeto intermedio es un planeta o una estrella acompañada por uno, su presencia deja una variación adicional en el brillo que permite detectarlo. La NASA estima que Roman podría descubrir más de 1000 planetas mediante este método, incluidos mundos alejados de sus estrellas y otros que recorren la galaxia sin orbitar un astro.
A qué hora será el lanzamiento y cómo será el viaje hacia el espacio
El observatorio será lanzado el domingo a las 8.26 de la Argentina desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Un cohete Falcon Heavy de SpaceX llevará a Roman fuera de la atmósfera. Durante la primera parte del vuelo, los equipos seguirán la separación del observatorio, el despliegue de los paneles solares y el establecimiento de las comunicaciones con las estaciones terrestres.
El telescopio viajará hacia L2, una región situada a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, en dirección opuesta al Sol. Allí recorrerá una amplia órbita y compartirá esa zona del espacio con el telescopio James Webb, del que permanecerá separado.
La puesta en servicio durará cerca de 90 días. Durante ese período, los equipos desplegarán la antena y la cubierta del telescopio, corregirán su trayectoria, encenderán los instrumentos y completarán las calibraciones.
Si el proceso avanza según lo previsto, la NASA publicará las primeras imágenes a comienzos de 2027. La misión científica tendrá una duración inicial de cinco años y fue diseñada con el objetivo de alcanzar una década de operaciones.
Cómo ver en video el lanzamiento del telescopio Nancy Grace Roman
El despegue podrá verse en vivo desde el canal oficial de la NASA en YouTube y por nasa.gov.