
Los murciélagos vesper presentan 2 copias distintas de los genes que intervienen en la producción de anticuerpos, un hallazgo detectado en ese grupo distribuido en todos los continentes salvo la Antártida y que podría ayudar a explicar cómo estos mamíferos portan virus peligrosos sin enfermarse gravemente.
El estudio publicado en ScienceAdvance, fue llevado a cabo por un equipo de Universidad de Tulane, junto con colaboradores de Universidad de Stanford y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
La investigación se centra en una pregunta que desde hace años ocupa a la comunidad científica: por qué estos animales pueden alojar virus capaces de causar cuadros graves y, aun así, rara vez desarrollan enfermedades severas.
Un hallazgo inédito en mamíferos
Según el artículo publicado en ScienceDaily, el hallazgo abre una nueva línea para pensar la evolución de los sistemas inmunitarios y la forma en que distintas especies responden a las infecciones.

La autora corresponsal del estudio, Hannah Frank, profesora asociada de Ecología y Biología Evolutiva en la Escuela de Ciencia e Ingeniería de Tulane, sostuvo que “nunca habíamos visto nada parecido en un mamífero”.
También afirmó que “esto cambia por completo nuestra comprensión de cómo se organizan los sistemas inmunitarios de los mamíferos y plantea nuevas e interesantes preguntas sobre por qué los murciélagos han tenido tanto éxito evolutivo y cómo responden a los virus”.
El descubrimiento fue realizado en los murciélagos vesper, un grupo que reúne a más de 500 especies. Se trata del grupo más diverso del mundo, y su éxito evolutivo ha despertado interés desde hace tiempo entre los investigadores.
Un sistema de anticuerpos fuera de lo común
Los anticuerpos son proteínas con forma de Y que ayudan al sistema inmunitario a identificar y combatir infecciones. Están formados por 2 cadenas pesadas de proteínas y 2 cadenas ligeras.

En los seres humanos y en todos los demás mamíferos conocidos hasta ahora, las cadenas pesadas se producen a partir de un solo conjunto de genes.
El trabajo de Frank y sus colegas encontró una diferencia en este grupo: estos ejemplares cuentan con 2 sistemas separados de genes de cadenas pesadas, lo que podría darles otra vía para generar una variedad más amplia de defensas inmunitarias.
La investigación sobre la inmunidad de los ejemplares había prestado más atención al sistema inmunitario innato, es decir, la primera línea de defensa del cuerpo frente a virus, bacterias y otros agentes. Sin embargo, la nueva evidencia lleva a revisar también el sistema inmunitario adaptativo, que es el encargado de producir anticuerpos.
“Creemos que este descubrimiento es una pieza importante del rompecabezas”, indicó la profesora. Al mismo tiempo, aclaró que “no explica del todo por qué los murciélagos son reservorios virales tan eficaces, pero revela un nivel de diversidad inmunitaria que desconocíamos y nos ofrece una nueva línea de investigación”.
El descubrimiento abre nuevas preguntas

La importancia del tema no se limita a esta especie, ya que estos animales cumplen funciones ecológicas como la polinización, la dispersión de semillas y el control natural de plagas. Al mismo tiempo, actúan como hospedadores naturales de numerosos virus.
Comprender cómo conviven con esos patógenos sin enfermarse podría ayudar a los investigadores a entender mejor las respuestas inmunitarias en otras especies. Ese conocimiento también podría contribuir al desarrollo de mejores estrategias para reducir el riesgo de transmisión de enfermedades entre especies.
En ese sentido, Frank señaló que “hemos aprendido muchísimo sobre la inmunidad estudiando a humanos y ratones de laboratorio”, pero agregó que “el mundo natural es mucho más variado”.
La presencia de 2 copias distintas en estos animales modifica esa idea previa de producción genética de los anticuerpos y plantea nuevas preguntas sobre el motivo de su éxito evolutivo y sobre la manera en que responden a los virus.




