El hecho ha generado consternación en la zona sur. (FOTO: X)

La combinación de sequía y temperaturas elevadas puede aumentar el riesgo de parto prematuro y de alteraciones en el crecimiento fetal, un escenario que cobra relevancia en El Salvador tras un agosto marcado por condiciones secas y más de una decena de días con temperaturas récord, según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

La ginecóloga y obstetra Priscila Coto de Arévalo explicó a Infobae que las altas temperaturas pueden favorecer la deshidratación en las embarazadas, con efectos sobre la salud materna y el bienestar del feto. “Las mujeres embarazadas tienen que estar conscientes que ellas están produciendo líquido, no solo orina, sino que líquido amniótico”, afirmó.

La especialista señaló que la pérdida de agua y electrolitos durante los días de calor puede incrementar la exposición a infecciones de vías urinarias y a la disminución del líquido amniótico. “Se pueden ver más expuestas las mujeres embarazadas a infecciones de vías urinarias o a disminución de líquido amniótico, porque no se hidratan bien”, dijo.

Una mujer embarazada con camiseta azul clara muestra su abdomen de perfil en una calle residencial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La reducción del líquido amniótico puede incidir en los movimientos del bebé

Durante la gestación, el organismo requiere líquidos para las funciones maternas y para la producción del líquido amniótico, que rodea al feto dentro del útero. Coto de Arévalo indicó que una reducción de ese líquido puede estar asociada con cambios en la actividad fetal.

Estar pendientes de los movimientos del bebé, porque cuando disminuye el movimiento del bebé, puede estar asociado a que hay menos líquido”, sostuvo la médica. Según explicó, una menor percepción de movimientos fetales tras una permanencia en sitios muy calurosos requiere valoración médica.

El calor también puede provocar desmayos y golpes de calor. La ginecóloga explicó que las embarazadas presentan cambios hormonales y un mayor flujo sanguíneo hacia el útero, factores que elevan su temperatura corporal y pueden volverlas más sensibles a la pérdida de líquidos.

“Les da golpe de calor y se pueden desmayar, porque ellas tienen su temperatura aumentada”, afirmó Coto de Arévalo. La exposición a ambientes con poca ventilación puede agravar ese cuadro.

Una mujer embarazada. (David Zorrakino / Europa Press)

Los baños calientes y saunas pueden elevar la temperatura fetal

La especialista también alertó sobre la exposición prolongada a fuentes intensas de calor, como saunas, aguas termales o baños con agua muy caliente. Estas condiciones pueden aumentar de forma temporal la temperatura dentro del útero.

Puede aumentarnos la temperatura de adentro del útero y también causar un tipo de fiebre en el bebé”, explicó Coto de Arévalo. En situaciones extremas, ese aumento puede provocar taquicardia fetal, es decir, una aceleración del ritmo cardíaco del bebé.

Una publicación reciente de EFE dio cuenta de un estudio del Instituto de Investigación Sant Pau, de Barcelona, basado en casi 30 millones de nacimientos registrados en Brasil entre 2001 y 2020. La investigación vinculó la exposición a sequías durante el embarazo con un aumento promedio del 2% en la probabilidad de parto prematuro.

Según la información publicada por EFE, ese incremento alcanzó el 5% durante las etapas de sequía grave o extrema. El análisis también asoció las sequías de seis o nueve meses con un alza de entre 1% y 2% en la posibilidad de que el recién nacido tuviera un crecimiento insuficiente para su edad gestacional.

El estudio señaló que la falta de agua y los episodios de calor extremo pueden acumular factores de riesgo durante el embarazo, entre ellos deshidratación, estrés térmico, dificultades en la alimentación y problemas para mantener los controles prenatales.