
El rey Haakon VIII de Noruega recordó este sábado a su padre, Harald V, como un hombre “cálido” y “seguro” en su primer discurso como monarca, pronunciado horas después de la muerte del soberano. El mensaje marcó el inicio de una nueva etapa para la corona noruega, atravesada por el relevo en el trono, la continuidad institucional y la figura del rey fallecido.
“Querido papá. Gracias por haber sido un tan buen padre para Märtha y para mí. ‘Cálido y seguro. Y además, fuiste un abuelo amable y divertido. Un esposo cariñoso y considerado. Un generoso suegro. Un hermano y un tío con quienes todos disfrutaban estar juntos”, mencionó.
El nuevo soberano trazó así el tono de un discurso que combinó el duelo privado con la dimensión pública de la sucesión. Frente a un escritorio sobre el que se veía una fotografía del difunto monarca.
“Me enorgullece pensar en todo lo que afrontaste y defendiste. Lo voy a extrañar. Extrañaré su risa, su manera amable de encontrarse con las personas y las situaciones. Mi padre siempre hacía que la gente se sintiera cómoda a su alrededor. Recibía a todos con respeto y generosidad y nunca hacía distinciones entre las personas. Viajó para consolar a quienes fueron afectados por el huracán, vestido con chaqueta acolchada y botas de goma”, afirmó.

“Fuiste la cabeza de la familia, junto a mi madre nos abarcaste y reuniste a todos con una autoridad natural de la que quizás ni siquiera eras plenamente consciente”, añadió.
Además, Haakon se refirió al día de la muerte de Harald y agradeció las muestras de apoyo de la población. “Ha sido fuerte y conmovedor experimentar ver la Plaza del Palacio llenarse de gente, flores, saludos y luces. Mil gracias”, expresó.
Al repasar el legado de Harald, Haakon destacó su decisión de pedir disculpas en nombre del país al pueblo sami por los abusos sufridos durante décadas, en alusión a las políticas de asimilación que buscaron borrar su identidad mediante la prohibición de su lengua y de sus creencias religiosas.
Por otro lado, tambien aludió a otro de los momentos más traumáticos de la historia reciente de Noruega, al recordar la respuesta institucional y emocional de su padre tras los atentados del 22 de julio de 2011, en los que murieron 77 personas a manos del ultraderechista Anders Breivik.
La muerte de Harald abrió de forma inmediata la sucesión en la monarquía noruega y colocó a Haakon al frente de la institución como cuarto rey de la monarquía moderna de Noruega desde su restauración en 1905, después de la independencia del país respecto de Suecia. En sus primeras funciones como soberano, presidió una reunión extraordinaria del gabinete, anunció su título real y adoptó el lema de su padre, “Todo por Noruega”.

La llegada de Haakon al trono se produjo tras varios años en los que ya había asumido un papel creciente en la representación de la corona. Como príncipe heredero, trabajó junto a Harald en el cumplimiento de los deberes reales y ejerció en múltiples ocasiones como regente cuando el monarca estaba enfermo o ausente. Esa experiencia previa quedó ahora como parte del marco de continuidad con el que se produjo la transición.
En el tramo final de su discurso, Haakon situó su reinado en un contexto internacional más incierto que el que atravesó buena parte del período de su padre al frente de la corona.
“El mundo es una vez más inseguro e impredecible de lo que era durante gran parte del reinado del rey Harald”, afirmó. Después reconoció el peso de la responsabilidad asumida tras la muerte del monarca y declaró: “Ahora que mi padre ha fallecido tengo una gran tarea por delante”.
(Con información de Europa Press)