La Guardia Fronteriza de la provincia iraní de Juzestán incautó un petrolero que transportaba 382.000 litros de combustible de contrabando en aguas cercanas al golfo Pérsico, informó este miércoles el responsable de la fuerza en la región, Sardar Hojat Sefid Posut. La operación se saldó con la detención de once marineros extranjeros, cuyas nacionalidades no fueron reveladas por las autoridades.
Según explicó Sefid Posut, citado por la agencia estatal Mehr, los guardias fronterizos de Abadán formaron varios equipos operativos de respuesta rápida que se desplazaron hasta el punto donde se encontraba la embarcación, dentro de aguas territoriales iraníes. “Los guardias fronterizos de Abadán, mediante la formación de varios equipos operativos de respuesta rápida, se desplazaron al lugar en aguas territoriales, identificaron la embarcación en cuestión y la incautaron en una operación rápida”, declaró el funcionario.
Las autoridades abrieron una investigación sobre el origen y el destino del cargamento. Sefid Posut estimó el valor del combustible incautado en más de 570.000 millones de riales, unos USD 414.000 al cambio actual, que fueron entregados a los organismos competentes para su custodia mientras avanza el proceso judicial contra la tripulación detenida. Por el momento no se ha precisado ante qué tribunal responderán los once marineros ni si enfrentan cargos adicionales por posible vinculación con redes organizadas.
La incautación se produce en un momento de fuerte tensión en el mercado energético interno de Irán. El país atraviesa desde finales de agosto un déficit diario de unos 15 millones de litros de combustible, un problema que las autoridades atribuyen a las sanciones estadounidenses, aunque medios iraníes también han informado de tensiones internas entre la Guardia Revolucionaria y el régimen por el acceso a las reservas estratégicas, sin que ninguna de las partes lo haya confirmado públicamente. La escasez ha provocado colas de vehículos de varios kilómetros frente a gasolineras de Teherán y otras ciudades, además del anuncio gubernamental de una subida de precios cuya fecha y magnitud no se han precisado todavía.
Medios iraníes informaron además del desmantelamiento de una tubería de seis kilómetros, enterrada bajo la arena y el agua del mar, que se utilizaba para sacar combustible de contrabando hacia el exterior del país. Esa crisis de suministro se desarrolla en paralelo al bloqueo naval que Estados Unidos mantiene contra los puertos iraníes desde el inicio del conflicto armado entre ambos países y al cierre parcial del estrecho de Ormuz, la vía por la que transita buena parte del petróleo que se comercia en el mundo. El Departamento del Tesoro estadounidense denomina esta ofensiva sancionadora Operación Furia Económica.
El contrabando de carburante hacia países vecinos del golfo se ve favorecido por la diferencia de precios: Irán mantiene, desde antes del inicio de las sanciones más recientes, una de las gasolinas más subsidiadas del mundo, lo que convierte cada litro sacado ilegalmente del país en una operación rentable para quienes lo revenden en mercados donde el combustible cuesta varias veces más. Ese sistema de subsidios, una política interna del régimen iraní y no una consecuencia directa de las sanciones, es señalado por analistas como uno de los incentivos estructurales del tráfico marítimo que las autoridades dicen combatir.
Irán ha realizado decenas de incautaciones similares en los últimos años, lo que muestra tanto la persistencia del fenómeno como las limitaciones del control estatal sobre su litoral. En mayo, la Guardia Fronteriza de la misma provincia detuvo a ocho personas y confiscó cinco embarcaciones con cerca de 200.000 litros de diésel que iban a ser trasladados desde el río Faizal hacia compradores en el golfo Pérsico. Las autoridades atribuyen sistemáticamente estas operaciones a violaciones de la normativa de navegación marítima, aunque rara vez precisan el destino final de las mercancías ni la identidad de las redes que las organizan.
La investigación abierta sobre los once marineros detenidos determinará en los próximos días si actuaban de forma independiente o formaban parte de una red más amplia de tráfico de combustible hacia el golfo. El desenlace del caso llegará en paralelo a la decisión del Gobierno iraní sobre el alza de los precios de la gasolina, una medida que, de confirmarse, podría intensificar tanto las protestas internas como los incentivos económicos para el contrabando marítimo en las semanas siguientes.

