
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, advirtió el martes que su país responderá de forma inmediata si Estados Unidos retoma los compromisos del acuerdo alcanzado en junio, pero alertó que una política de presión de Washington podría bloquear cualquier salida diplomática.
Las declaraciones se produjeron durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Bishkek, capital de Kirguistán, un día después de que ambas naciones reanudaran el intercambio de disparos tras más de un mes de relativa calma. El presidente estadounidense Donald Trump había amenazado con atacar a Irán “con dureza” horas antes del encuentro, mientras su gobierno anunciaba el mantenimiento de una campaña de presión orientada a debilitar la economía de Teherán.
El memorando estableció un alto el fuego y abrió un periodo de negociaciones de 60 días con miras a un pacto de paz más amplio. Teherán se comprometió a despejar de minas el estrecho de Ormuz y a garantizar el tránsito de buques; Washington, a levantar su bloqueo naval, suspender sanciones, habilitar las exportaciones de petróleo iraní y elaborar un paquete de reconstrucción para el país.

El entendimiento, no obstante, se derrumbó en poco tiempo ante acusaciones mutuas de incumplimiento. “Si Estados Unidos vuelve a sus compromisos recogidos en el memorando de entendimiento, la República Islámica de Irán responderá de inmediato de la misma manera”, declaró Pezeshkian, según la prensa estatal iraní.
Al margen del encuentro multilateral, Pezeshkian se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin y le agradeció “su postura en cada etapa”. Calificó el vínculo como “estratégico” y no una relación ordinaria, en alusión al respaldo de Moscú durante el conflicto.
Putin, por su parte, afirmó que Rusia estaba “intentando brindarles la asistencia que necesitan” y elogió el “coraje y resiliencia” iraní, según medios rusos. Agregó que el dinamismo comercial entre ambos países se había sostenido pese al contexto bélico.
El gesto adquiere mayor peso considerando que Trump había advertido expresamente a Moscú y Pekín que no armaran a Teherán, y que ambas naciones se encuentran entre las más sancionadas del mundo.

La guerra en Oriente Medio se había desencadenado a finales de febrero con ataques estadounidenses e israelíes que causaron la muerte del entonces líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei. Seis meses después de ese estallido, el estrecho de Ormuz permanece cerrado y la región acumula tensiones sin resolver.
La cumbre de Bishkek se desarrolla además cuatro años y medio después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, conflicto que no figuró en la agenda oficial pero que tuvo su propio espacio en los márgenes del encuentro. Putin encabezó una reunión de hora y media con el líder turco Recep Tayyip Erdogan, cuyo país ha albergado varias rondas de negociaciones para poner fin a ese enfrentamiento.
Entre los presentes figuraban el presidente chino Xi Jinping y el primer ministro indio Narendra Modi, junto a más de una docena de jefes de Estado. Xi afirmó que las relaciones entre Rusia y China se han fortalecido y que sus perspectivas son “aún más prometedoras”, mientras Putin defendió que “la Carta de las Naciones Unidas debe seguir siendo una fuente fundamental del derecho internacional”, aunque sostuvo que las estructuras regionales multilaterales se integran de forma orgánica en la arquitectura de un mundo multipolar.
La organización agrupa a 10 miembros plenos y 15 socios de diálogo, entre ellos Turquía, Arabia Saudí y Catar, además de dos países observadores: Afganistán y Mongolia.
(Con información de AFP y AP)