
El PP y Vox buscan capitalizar la crisis de Ceuta para que las movilizaciones convocadas para el 2 de septiembre sean un éxito y utilizarlas como arma arrojadiza contra el Gobierno, pese a que los organizadores han insistido en que la marcha no tenga signos ni banderas políticas.
El partido de Alberto Núñez Feijóo ha presentado las protestas como una convocatoria “sin banderas” y abierta a “todos los españoles”, aunque Génova pretende usarlas para denunciar la respuesta “tardía e insuficiente” del Ejecutivo, la “ausencia de autocrítica” de sus ministros y la “falta de contundencia” ante Rabat. En este sentido, el partido de Alberto Núñez Feijóo ya ha movilizado toda su maquinaria y dado instrucciones a todos los barones para que calienten las calles en las horas previas.
“Necesitamos que todo el partido se involucre”, ha insistido el secretario general del PP, Miguel Tellado, en un mensaje enviado por los canales internos del partido. En la misma línea, los populares alientan a los alcaldes socialistas a rebelarse contra las órdenes de Ferraz (que rechaza las manifestaciones) y sumarse a las manifestaciones. Por el momento, ciudades gobernadas por socialistas como la de León han anunciado que sí estarán presentes.
A última hora de la tarde del martes, la Delegación del Gobierno en Madrid notificó al Ayuntamiento de la capital la prohibición de la concentración prevista en la plaza de Cibeles, convocada en respaldo a Ceuta y programada para las 20:00 horas del miércoles, 2 de septiembre, frente a la sede del consistorio. La razón que han dado desde Delegación es que el Consistorio carece de legitimidad para amparar convocatorias bajo la figura del derecho de reunión. Aclara que el Ayuntamiento puede organizar, si así lo decide, un “acto institucional”, una figura distinta a la manifestación ciudadana y que no requiere el mismo marco jurídico que regula el ejercicio del derecho de reunión. La comunicación ha encendido los ánimos en la capital. El jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, que participará en esta concentración de Madrid, ha asegurado en su cuenta de la red social X: “Que España hable. A eso le tienen miedo”. También la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha señalado en la red social: “No tiene narices de mandarnos a los antidisturbios”. A la presidenta madrileña ha respondido el delegado del Gobierno también en X, a la que ha tildado de “bulera”, negando que se haya prohibido ninguna concentración de apoyo a Ceuta.
Abascal coincidirá con el líder de la oposición en la manifestación por Ceuta prevista en Cibeles y ya ha querido dejar claro que el motivo principal es instrumentarla contra Pedro Sánchez: “Claro que es contra el Gobierno, el PP debe abandonar la tibieza”, aseguró. El líder de Vox, Santiago Abascal, viajó este lunes al enclave español, donde acusó al Ejecutivo de “perpetrar una traición” y promovió, sin el apoyo del PP, debatir en el Congreso si el jefe del Ejecutivo cometió este delito. Durante toda la intervención, el líder de Vox volvió a sacar a relucir su ideario xenófobo para describir a los migrantes como poco más que agresores y violadores.
Las movilizaciones nacen del llamamiento de la asociación ciudadana Por Ceuta, Unidos por España, que convocó a título personal una protesta en la ciudad autónoma en apoyo a la crisis migratoria que arrastra desde hace un mes. La convocatoria ha conseguido un alcance nacional después de que la Federación Española de Municipios y Provincias secundase su llamamiento, replicando movilizaciones frente a todos los ayuntamientos de España. En la capital y a la misma hora, vecinos de Ceuta residentes en la capital también han llamado a concentrarse frente al Congreso con el lema “Ceuta nos une”.
“Solo queremos dar importancia a que se den soluciones”
En una conversación con Infobae, Javier Bollit, portavoz de esta última asociación, interpreta como algo “positivo” los llamamientos de la FEMP en los consistorios, si bien evita vincularse con la ideología extremista. “Las movilizaciones nacen de un movimiento que llama a los ciudadanos a salir a las calles. Lo que buscamos es destacar la importancia de dar soluciones, que se desbloquee la situación y que el país, ya no solo el Gobierno, sino todos los partidos políticos, tomen una conciencia del problema que tenemos”, ha señalado.
La tensión social en la ciudad autónoma se ha disparado ante el hartazgo de los vecinos que no pueden hacer vida cotidiana en una ciudad con apenas espacios públicos y que funciona como una isla, rodeada por la frontera con Marruecos y el mar. Esta semana se sucedieron tres jornadas de protestas en la ciudad, que derivaron en episodios de violencia contra los miles de migrantes que aún permanecen en la ciudad española.
En esas movilizaciones no solo figuraban vecinos indignados, sino que se escondían agitadores extremistas portando banderas franquistas y gritos xenófobos que alentaban a echar por la fuerza a los migrantes. La Unidad de Intervención Polial tuvo que actuar disparando al aire y los vecinos de Ceuta decidieron suspender las movilizaciones hasta este 2 de septiembre.




