La mitad de los compradores opta por departamentos de más de 90 m², mientras que la otra mitad prefiere unidades que van de 69 a 89 m². Foto: cortesía

Durante años, el tamaño de los departamentos fue uno de los principales factores considerados por quienes buscaban una vivienda en Lima Top, bajo la idea de que un mayor poder adquisitivo implicaba también una mayor demanda por espacios amplios. Sin embargo, el comportamiento de un segmento específico del mercado inmobiliario viene mostrando un cambio en esa lógica: los compradores de 50 años a más que adquieren una segunda o tercera propiedad están dando mayor importancia a otros atributos.

La experiencia comercial de Aurora Grupo Inmobiliario, desarrolladora con más de 20 años de presencia en Miraflores, muestra que este público distribuye su interés de manera similar entre distintos tamaños de vivienda. El 50% busca departamentos de más de 90 m², mientras que el otro 50% se concentra en unidades de entre 69 y 89 m². Para este grupo, por tanto, el metraje ya no sería necesariamente el elemento que define la decisión de compra.

Una compra con prioridades diferentes

El perfil corresponde principalmente a personas que ya cuentan con experiencia en el mercado inmobiliario. Al adquirir una segunda o tercera propiedad, sus necesidades cambian frente a las que tenían cuando buscaban su primera vivienda, especialmente porque ya no necesariamente están pensando en contar con más espacio para el crecimiento de la familia.

“Hemos visto un cambio claro en el comprador que ya invirtió antes en una propiedad: ya no busca crecer, busca vivir mejor. Eso significa priorizar la ubicación exacta dentro del distrito, la tranquilidad del edificio y la certeza de que esa zona va a mantener su valor en el tiempo”, afirma Patricio Barrón de Olarte, gerente general adjunto de Aurora Grupo Inmobiliario.

La mayoría ya cuenta con experiencia inmobiliaria y, al comprar nuevamente, cambia sus prioridades frente a su primera vivienda. El espacio para crecer deja de ser el principal objetivo. Foto: cortesía

Microubicación y tranquilidad ganan peso

Uno de los cambios más marcados está relacionado con la microubicación. Para este comprador, una vivienda de menor tamaño puede ser más atractiva si se encuentra frente a un parque, cerca del malecón o en una calle tranquila, incluso cuando existe una alternativa de mayor metraje en una ubicación considerada secundaria.

La tranquilidad también adquiere relevancia. En ese sentido, los proyectos con menor cantidad de unidades, como los edificios boutique, aparecen como una opción que responde mejor a sus preferencias que los desarrollos de gran escala. La baja densidad se suma así a las características que este segmento considera al momento de evaluar una propiedad.

Zonas consolidadas y mirada patrimonial

Otro elemento que diferencia a estos compradores es su preferencia por ubicaciones consolidadas, donde ya existe una demanda residencial comprobada. En lugar de apostar principalmente por zonas cuyo atractivo depende de un desarrollo futuro, buscan sectores cuya actividad inmobiliaria ya se encuentra establecida.

La decisión también incorpora una visión patrimonial. La propiedad no se analiza únicamente como un lugar para vivir, sino considerando posibilidades futuras como el alquiler o una eventual transferencia a la familia. De esta manera, la compra adquiere una dimensión vinculada con la conservación del valor del inmueble.

Los compradores también valoran la tranquilidad y prefieren edificios boutique de menor densidad frente a proyectos de gran escala. Foto: Facebook

Diferencias frente al comprador primerizo

El contraste con quienes adquieren una propiedad por primera vez evidencia dos lógicas distintas dentro de Lima Top. Mientras el comprador primerizo suele prestar mayor atención al espacio disponible y a las posibilidades de crecimiento familiar, el senior coloca en un nivel superior factores vinculados con el entorno inmediato y las características del edificio.

También cambia la perspectiva sobre el lugar y el propósito de la adquisición. El comprador inicial puede mostrarse más dispuesto a considerar zonas en desarrollo y pensar en la vivienda como una decisión de largo plazo para uso propio. En cambio, el comprador senior se inclina por sectores consolidados y evalúa también el potencial de alquiler o transferencia futura.

Para Aurora, esta diferencia muestra que el mercado inmobiliario reúne perfiles con necesidades distintas según el momento de vida y el número de propiedades adquiridas. En el caso de quienes realizan una segunda o tercera compra, la baja densidad, la ubicación y la tranquilidad pasan a tener un peso mayor frente a la búsqueda de metros cuadrados adicionales.